WWW LEÓN GOURMET

Cambios

Publico esta entrada con la intención de despedirme de este blog, han sido ya unos cuantos años en los que hemos tenido más de 100.000 visitantes, todo un record para tratarse de algo local. Hemos tenido incluso una sección radiofónica durante algún tiempo, en la cadena SER. Reconozco que este trabajo no se ve recompensado casi nunca, más bien lo contrario, hay mucha gente a la que le molesta que se haga uso de la libertad de expresión, eso va acabando, poco a poco, con las ganas de ejercerla, sobre todo cuando no hay otra recompensa a cambio o esta es mínima.
En todo este tiempo jamás ha sido mi intención ofender a nadie sino compartir nuestras experiencias personales con todo aquel al que le interesen, un número bastante elevado de personas a juzgar por el número de visitantes del blog.
Agradezco a muchas personas su fidelidad, en especial aquellas que nos lo hacen saber a traves de los comentarios.
El blog no desaparece, sólo quedará como una página estática, gestionada por otra persona, que eliminará o dejará las entradas en función de su gusto personal e irá añadiendo otras nuevas en una nueva página web:
www.leongourmet.org
Espero que os siga gustando como hasta ahora, un saludo.

La redacción del blog

Casa Amador

En una de nuestras habituales excursiones a la montaña leonesa decidimos visitar el pueblo de Felmín para comer en Casa Amador, lugar del que teníamos buenas referencias.

El sitio es absolutamente pintoresco, parece una casa de pueblo de los años 50-60, el comedor al que nos pasaron es muy pequeño y muy acogedor, sin duda.

El servicio es estupendo, camareras sonrientes, agradables y muy eficientes, una nos recitó el menú del dia que es lo único que ofrecen. Nos decantamos por los garbanzos con langostinos unos y las patatas con costilla otros, de segundo unos bacalao, otros chuleta y otros cordero.

No tardaron en llegar los primeros, raciones superabundantes de las que te dejan la cazuela en la mesa para repetir si apetece. Tanto los garbanzos como las patatas estaban buenísimos.
Pronto nos trajeron los segundos, la chuleta era muy normalita para la carne que se come por nuestra montaña, el bacalao tampoco era gran cosa, estaba bastante insípido y algo blando, el cordero, sin embargo estaba muy bueno, las raciones todas abundanntes sin llegar a exagerar. De postre pedimos tarta de queso, tocinillo y mousse de limón, todos estaban muy buenos. Para beber tomamos cañas.

El precio del menú mas un café y postre fue de algo menos de 20 euros por persona, los postres no entraron en el menú, cosa que deberían avisar. Aún así no nos parece ni mucho menos caro, ya que son platos nada habituales en un menú del día y todos ellos abundantes . Sin ser el mejor de la montaña leonesa se trata de un lugar en el que merece la pena parar.

ENTORNO: 5
SERVICIO: 9
COCINA: 6.5
PRECIO: 7
CALIDAD/PRECIO: 6.5

Tabas

En la Plaza de Don Gutierre, en pleno Barrio Húmedo, encontramos este restaurante de aspecto moderno y elegante. Se trata de un lugar amplio, con 3 alturas y una amplia terraza de la que se puede disfrutar cuando el clima lo permite. El piso de acceso a la calle suele estar concurrido, ya que es un lugar habitual de tapeo, el restaurante esta en los pisos inferiores, repartido en 2 comedores, uno amplio, luminoso y diáfano y otro más oscuro, íntimo y barroco. La decoración esta muy cuidada, es de estilo actual y de buen gusto.

El servicio es amable y eficiente, aunque he de decir que hay ocasiones en que se les ve demasiado atareados, el lugar es amplio y al tener 3 alturas, si está lleno hay mucho jaleo. La carta no es muy amplia, pero si original y apetitosa, en esta ocasión nos decantamos por un menú japonés ya que estaban en plenas jornadas de cocina japonesa, pero somos unos habituales de sus deliciosas hamburguesas.

El menú japonés consta de 3 platos, el primero es suhi, sashimi y maki-roll, un par de piezas de cada, bastante abundante y bien preparado. Despues nos pusieron unas verduritas en tempura que también nos gustaron, sin ser nada del otro mundo y por último llegó lo que supuestamente era pollo al curry (en la carta) pero en realidad era un guiso muy rico de ternera con verduras y un toque de curry con guarnición de fideos de arroz fritos, estaba bueno pero no nos parecio muy "japonés", más bien recordaba a sabores típicos de la cocina tailandesa. De postre un bizcocho de mandarina y jengibre que nos encantó. Acompañamos la cena con un rueda verdejo Menade, nos resultó muy agradable como acompañamiento, un maridaje bastante apropiado.

El precio de los menús en estas jornadas es de 33 euros cada 2 personas sin bebida, la verdad que nos parece un precio muy ajustado, no podemos quejarnos, en total salimos a unos 25 por persona, lo cual está muy bien para un menú japo. En general, al margen de las jornadas, no se puede decir que sea un sitio barato, pero siempre salimos con la sensación de una buena relación calidad/precio.

ENTORNO: 9
SERVICIO: 7
COCINA: 8
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7

La Copla

Un viernes por la noche, tras una agotadora semana cargada de trabajo, decidimos comenzar un relajado fin de semana cenando en un sitio con un menú degustación que sonaba muy apetecible. Nos animaron a reservar las buenas críticas leídas en una página que ahora mismo no recuerdo y decidimos reservar una mesa en La Copla, un restaurante situado en la calle Renueva, muy cerca de San Isidoro.

Llegamos y el sitio, que es bastante amplio, estaba totalmente vacio, cosa que nos resultó un tanto extraña un viernes noche, el lugar resultaba un poco desangelado por la falta de ambiente y la extraña decoración que mezcla elementos de distintos ambientes con un gusto un tanto dudoso...

Nos sentamos y echamos un vistazo a la carta, aunque previamente ya habíamos acordado probar el menú degustación, ya que al leerlo en internet ya nos pareció muy de nuestro gusto.
El camarero nos atendió amablemente, estuvo pendiente de nosotros y fue muy rápido en servirlo todo, cosa muy normal si tenemos en cuenta que fuimos los únicos clientes que tuvo que atender en toda la velada.

Lo primero en llegar fue una espuma de boletus con zamburiña glaseada, la espuma sabía básicamenet a leche ideal, quizás tuviese algún átomo de boletus, pero se notaba poco, la zamburiña tenia unos granos de sal excesivamente gruesa que desagradaban al encontrarlos, no nos gustó en exceso y era minúsculo.

Pronto llegó un tomate relleno de cochinillo confitado con jugo de pimientos que sabía a "gocho viejo"que tiraba para atrás, nos pareció unívocamente que no era cochinillo, pero nunca se puede asegurar, desde luego no sabía como otros cochinillos...

El tercer plato fue un lomo de salmonete sobre fideuá de verduras y calamares, el lomo de salmonete sabía a pescado congelado "añejo", la fideuá y los calamares yo no los vi por ningún sitio, tenía de guarnición una especie de habas verdes y un tallarín.

Por último llegó la carne...y menos mal, porque este plato si que estaba bueno, un trozo de buey muy tierno y sabroso acompañado de una pera en almíbar, muy agradable sin llegar al nivel de otras carnes que hemos probado en nuestra provincia.

El postre, llamado "chocolate y pasión" era un bizcocho de fruta de la pasión con una sopa de chocolate blanco y un poco de helado, estaba bastante bueno, tampoco nos quejamos de esto.

Los platos, salvo el buey, son excesivamente escasos, un menú degustación no ha de ser sinónimo de quedarse con hambre y aquí, en general, resultó un pelín escaso.

Lo regamos todo con un Luna Beveride blanco de uva Gewürztraminer, que probamos para
experimentar y nos resultó muy original aunque nos pareció poco apropiado para la carne y decidimos cambiar a un tinto de toro Liberalia Cero que ya conocíamos y nos encanta, no defraudó.

El precio fue de unos 40 euros por persona, nos parece claramente excesivo teniendo en cuenta la escasez y mediocre calidad general de los productos y elaboraciones, desde luego que nosotros, una y no más, hay mejores sitios donde cenar en una ciudad como la nuestra...

ENTORNO: 5
SERVICIO: 7
COCINA: 4
PRECIO: 2
CALIDAD/PRECIO: 4

Casa Remis (Fontanos de Torio)

Nos habían hablado maravillas sobre la carne servida en este restaurante, por lo que decidimos comprobarlo en persona y acercarnos hasta Fontanos.
Se trata de un lugar pequeñito, decorado de forma rústica, todo forrado de madera y con ese olor penetrante a brasa de leña que se extiende por todo el pueblo y resulta deliciosamente evocador... resulta un lugar con mucho encanto y sin duda hay que decir que es muy acogedor.

El servicio nos pareció excelente, una camarera atenta y eficiente nos guió a nuestra mesa y nos ofreció la carta. Para ser sinceros diremos que esta no es demasiado extensa, se limita a varios entrantes y segundos platos, la mayoría pasados por la parrilla, quizás se eche de menos algún primer plato de cuchara para entrar en calor, pese a no haber una excesiva variedad, casi todo resulta muy apetecible.

Tras echarle una ojeada nos decantamos por 3 entrantes para el centro y un segundo por persona.
Lo primero en llegar fueron los pimientos asados con ventresca, nos encantaron, quizás un poco escasos de ventresca, luego llegaron unos exquisitos y tiernos puerros a la brasa, realmente nos sorprendieron. Por último vino un criollo a la parrilla que compartimos y que estaba realmente buenísimo, aquí ya pudimos ver el delicioso toque de su brasa.
Pero lo que realmente nos dejó sin palabras fue la carne, el chuletón de ternera es, sin lugar a dudas, unos de los mejores que hemos probado, la presa ibérica y el cordero también gustaron mucho, pero la ternera se llevó la palma, en nuestra opinión: impresionante.
Acompañamos la carne con un vino de Toro Rejadorada que no nos convenció y cambiamos a un ribera del Duero Durón del 2007 que estaba mejor pero tampoco nos pareció una maravilla.
De postre probamos una tarta de milhojas muy rica y otra, más mediocre, de queso, también nos sirvieron un suave café de puchero.

El precio fue de unos 25 euros por persona, desde luego no se puede decir que sea caro teniendo en cuenta lo que comimos, salimos de allí con ganas de volver cuanto antes...Sin lugar a dudas un sitio altamente recomendable.

ENTORNO: 9
SERVICIO: 9
COCINA: 9
PRECIO: 8
CALIDAD/PRECIO: 8.5

ADONIAS

En pleno centro de León, justo enfrente de la biblioteca pública encontramos este emblemático restaurante, un lugar con una solera que se percibe desde el momento en que entras y subes al primer piso que es donde se situa el comedor.

El restaurante es enorme, pero al estar dividido en un montón de salas la sensación es muy acogedora. La decoración es tradicional con un toque rústico elegante.

El servicio es excepcional, se nota que es gente que lleva mucho tiempo dedicada a tratar al cliente y, sin duda, saben hacerlo. Están pendientes de tí, pero sin agobiar, traen las cosas a su justo ritmo, aconsejan si es necesario...

La carta tiene 4 opciones de menús: 2 menús degustación, 1 menú del día y un menú otoño-invierno donde la estrella es la cecina de chivo. Aparte de los menús tienen una carta bastante amplia de carnes, pescados y entrantes. En nuestro caso la mayoría nos decantamos por el menú del día ya que tiene muchísimos platos a escoger, algunos de los cuales no estaban en carta, como la presa ibérica que a algunos les apeteció probar.

Este menú incluye un entrante que ha de ser escogido por unanimidad en la mesa, en nuestro caso optamos por probar la cecina de vaca que nos gustó bastante.
De primero unos pidieron verduras a la plancha, otros consomé y yo una ensalada de la casa. Todos quedamos contentos, aunque tampoco fueron espectaculares, de los 3 lo mejor la ensalada ya que a las verduras les sobraba un pelín de aceite y el consomé tiraba a salado.
Después llegaron los segundos: un delicioso entrecot de ternera en su punto, unas enormes raciones de presa ibérica, que estaba algo por debajo del punto ideal para el cerdo y bacalao al ajoarriero, he de decir que el bacalao, aunque estaba bueno y era abundante no era desalado, sino fresco, lo cual debería haber sido especificado ya que el ajoarriero es una elaboración más apropiada para el bacalao desalado, este resultaba demasiado suave para una preparación tan "contundente". A destacar el amplio tamaño de todas las raciones.
Por último los postres tarta de queso fresco muy ligera, una rica crema de limón y un flan casero, todos bien.
Lo acompañamos todo con un tinto del Bierzo Luna Beveride, ya que el tinto de la casa no nos convenció, la carta de vinos es bastante amplia, aunque se encuentran pocas opciones con bajo precio.

El precio no llegó a los 30 euros por persona, los menús del día cuestan 21 euros, para ser un menú del día puede parecer caro pero tiene una variedad y calidad de productos que no son habituales en ningún menú "corriente".

Resumiendo el Adonias nos ha parecido un sitio agradable con productos de buena calidad y raciones muy abundantes que tiene unos precios asequibles, no es el mejor restaurante de León, pero sin duda es un sitio al que se puede volver.

ENTORNO: 8
SERVICIO: 8
COCINA: 6.5
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7

El Comedor del monte (Tabuyo del monte)

Atraidos por el atractivo reclamo de un menú degustación micológico, y como el año ha sido de bastante escasez fúngica, decidimos acudir a este pueblo maragato, debemos avisar de que hay una buena tirada desde León.
Tabuyo del Monte está al final de una carretera bastante precaria y la nave-restaurante está al final del pueblo.

Por dentro se trata de un sitio amplio, de 2 plantas. Pese a ser una nave bastante diáfana la sensación es acogedora. Rápidamente nos atiende una agradable mujer que nos da a elegir entre el menú micológico, que la mayoría decidimos probar (a eso íbamos), y otro menú del día con 3 primeros y 3 segundos a elegir, por el que algunos se decantaron.
Algo que nos extrañó bastante fue que en los platos no se especificaba la seta usada sino que todos eran con "setas" sin más. Posteriormente nos explicaron que esto se hace porque están sujetos a la disponibilidad de hongos que haya en cada momento.

Todo empezó a llegar con rapidez, lo primero fue un pastel de setas y una especie de petisú, también relleno de crema con sabor ligeramente fúngico. Ambos estaban buenos, pero sabían muy poco a setas. Luego llegagó un cacito de alubias, supuestamente con setas, aquí si que he de decir que eran vestigiales, estaban suaves y ricas pero no se averiguaba el sabor a hongo por ningún sitio y tan solo se apreciaba alguna raspilla de Pleurotus ostreatus, que era también la seta usada en los entrantes.
Luego nos trajeron una fideuá que no aparecía en carta, pero, según nos dijeron, se reservan el derecho de modificar los platos del menú dependiendo de la disponibilidad, la fideuá no estaba mal, pero aquí si que ni rastro de seta...
Luego llegó el único plato realmente fúngico, se trataba de una Lepista nuda y una lámina de Boletus, pasados por plancha y acompañados de patatas paja. He de decir que las setas sí eran las que decían ser y el plato, aunque muy sencillito, estaba bueno.
Después nos trajeron un pastel de pescado con ¿setas?, la verdad que estaba muy suave y muy bueno pero no sabia a setas en absoluto.
Por último un contundente trozo de morcillo de ternera en su salsa acompañado de...¡sorpresa!...Pleurotus ostreatus...un par de ellos, tampoco hay que abusar...
De postre había varios a elegir pero el que sin duda más nos gustó fue la mousse de frambuesas que ellas mismas cultivan, la tarta de queso no estaba mal y la de manzana muy mediocre.
El vino de la casa está en el límite de poder ser bebido sin gaseosa, por el precio que tiene no se puede pedir mucho más.

Los que pidieron menú del día quedaron contentos, especialmente ricas resultaron las sopas de trucha. También incluido en el precio nos trajeron un delicioso café de puchero y un rico chupito de frambuesa, también de cosecha propia.

He de decir que las camareras son encantadoras, cercanas, eficientes y simpáticas, están siempre pendientes del cliente sin llegar a agobiar en ningún momento.

El precio fue de 24 euros los menús micológicos y 15 los normales, para el menu degustación son precios asequibles ya que son 8 platos e incluyen cafes, chupitos y bebida, además las raciones son bastante espléndidas. El menú normal no se puede decir que sea barato, pero tampoco es caro desde luego.

Resumiendo, un menú rico y abundante pero...¿micológico?, yo llamo menú micológico a uno en el que puedes degustar los distintos sabores de cada hongo, cuyo nombre debe, evidentemente, estar especificado y en el que todos los platos deben tener setas, a ser posible de distintas especies.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 9
COCINA: 6
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 6

La Fania

En la zona de la catedral, en la parte que va a dar al Polígono de San Pedro, encontramos este restaurante-bar de tapas de reciente apertura, en lo que antes era el famoso local GPS.

El aspecto interior es amplio y agradable, decorado con muy buen gusto en una mezcla de estilos que van desde lo rústico a las antigüedades, combinadas con toques más actuales.

El servicio es agradable pero no están demasiado pendientes del cliente, en varias ocasiones tuvimos que esperar y la barra estaba a veces algo desatendida.

Tras tomar unas cañas con sus correspondientes pinchos, decidimos picar algo más y las hamburguesas de buey, que están anunciadas en la parte exterior, ya habían llamado nuestra atención antes de entrar, así que decidimos probarlas.

Llegaron con rapidez, pero ya el aspecto exterior nos decepcionó: demasiado pan y de mala calidad, lo de dentro fue aún peor. Medio tomate "seco"y trozo microscópico de queso brie "reseco", la carne era abundante y parecía buena pero tenia una extraña textura como si estuviese cocida, no estaba demasiado hecha por dentro, pero sí quemada por fuera...un misterio; la sensación que daba era que llevaba mucho congelada y había sido rapidamente descongelada y cocinada a fuego demasiado fuerte por un inexperto...En fin, que desastrosa para ser una hamburguesa "gourmet". Además venía acompañada por unas extrañas patatas que parecían...¿de bolsa calentadas?, no se, la verdad que sólo son suposiciones, pero eran bastante desagradables y grasientas.
El precio con un par de cañas fue de casi 15 por persona...La hamburguesa cuesta 9.50, que se dice pronto. La verdad que entre una de estas y una de las famosas cadenas no sabría con cuál quedarme, pero es probable que el precio me hiciese decantarme por las segundas.
Resumiendo, habíamos estado otras veces en este sitio tomando un vino y una tapa, he de decir que la calidad de las tapas ha ido disminuyendo exponencialmente desde que lo abrieron, al principio eran excelentes, ahora son mediocres y en ocasiones inexistentes, pero tienen bastante variedad de vinos, por lo que puede merecer la pena ir a tomar uno, lo que no tiene perdón son esta mediocridad de hamburguesas disfrazadas de "hamburguesa deluxe", de esas una y no mas...

ENTORNO: 8
SERVICIO: 5
COCINA: 2
PRECIO: 3
CALIDAD/PRECIO: 3.5

Cervecería Torreblanca

Cerca de la Plaza de la Inmaculada encontramos esta cervecería que también cuenta con servicio de restaurante, especializado en comida alemana.
El equipo de Leongourmet decidió desplazarse para poder opinar sobre ella.

El lugar no es muy amplio y el comedor estaba lleno así que nos quedamos en la zona de bar, por suerte no estaba abarrotado y era agradable cenar allí.
Tanto el dueño como la camarera resultaron amables y cercanos en todo momento, nos ofrecieron la carta y aunque no era muy extensa, nos llamó la atención que tuviesen fondue de carne, así que decidimos probarla. Como entrantes pedimos una especialidad alemana de pasta quebrada, crema de queso y cebolla caramelizada cuyo nombre exacto no recuerdo y una salchicha alemana.

Los entrantes estaban bastante buenos y la fondue resultó algo aparatosa para 4 personas, venía con gran variedad de salsas para la carne, pero no resultaron especialmente exquisitas, la ternera era tierna y de buena calidad y el pollo...era pechuga de pollo, sin más. Es algo original, pero poco recomendable para más de 2 personas y totalmente desaconsejado para impacientes.
De postre probamos la mousse de chocolate y el bizcocho de manzana, la mousse muy rica, aunque más bien era un helado y el bizcocho estaba recien hecho y también muy bueno.
Acompañamos la cena con cerveza checa y tostada, hay que destacar que tienen una carta de cervezas muy extensa así como una amplia vinoteca.

El precio fue de poco más de 15 euros por persona, la verdad que bastante barato, quedamos contentos, que no maravillados, es un sitio agradable al que se puede volver.

ENTORNO: 6

SERVICIO: 7

COCINA: 6

PRECIO: 8

CALIDAD/PRECIO: 6.5

Venta de Eslonza (Villafrea de la Reina)

En una parte preciosa de nuestra provincia, denominada Tierra de la Reina, dentro del parque regional de los Picos de Europa encontramos esta pequeña aldea, cuya antigua escuela ha sido rehabilitada en albergue y cuenta también con este restaurante en el que decidimos comer tras una ruta ligera de montaña.

El lugar es bastante amplio, acogedor y decorado de forma "rural", con alguna que otra antigüedad, aperos de labranza...

Los camareros y camareras son todos muy agradables, nos ofrecieron rápidamente la carta que contaba con un buen número de opciones con sugerentes nombres.
Nos costó decidirnos ya que los platos tenían unos nombres que sonaban de maravilla y que ahora no consigo recordar con exactitud, al final nos animamos a pedir un par de entrantes y un segundo por persona. Lo primero en llegar fue la parrillada de verduras, estaban ligeras y en su punto, luego llegó una deliciosa mezcla de quesos a la plancha que nos recordó a la comida mexicana, venía acompañada de nachos, resultó muy abundante. Tras esto llegaron los 3 platos principales: unas costillas adobadas con mojo picón riquísimas, escalopines al cabrales deliciosos y un excelente bacalao confitado, las raciones eran abundantes, pero estaban tan buenas que no pudimos evitar comer demasiado. De postre tratamos de bajar la panzada con un sorbete de cava que estaba también buenísmo, la verdad que todo estuvo genial.

Lo regamos con cerveza aunque hay que decir que tienen muchas buenas opciones de vinos, pero era uno de esos días calurosos en los que apetece más una birra fresca.

Nos salió por algo más de 30 euros por persona, no es un sitio barato pero merece la pena, está todo muy bueno y los platos tienen un toque diferente, dentro de lo tradicional.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 7
COCINA: 8
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7.5

El Asturiano (Posada de Valdeón)

Pasando un fin de semana en el incomparable marco de los Picos de Europa en su vertiente leonesa, tuvimos la mala suerte de ir a parar a este lugar, atraidos por la perspectiva de unas sidrinas frescas y algo para picar.

Empezamos pidiendo una ración del famoso queso azul de Valdeón, que ya conocíamos y del que somos fans. No nos defraudó y la sidra tampoco, animados por este primer contacto decidimos pedir otro par de botellas y sendas tapas, en esta ocasión de embutido y rabas. Nos imaginamos una buena ración de embutido casero de la zona, ya estábamos oliendo el choricín...No se cómo describir nuestros caretos cuando vimos aparecer al camarero con un plato de loncheados "Revilla" (o similar), yo aún no me puedo creer que fuesemos víctimas de semejante burla en plena montaña leonesa, donde se elaboran posiblemente algunos de los más exquisitos embutidos de la peninsula...Nos quedamos a cuadros, sin palabras, incluso buscando una cámara oculta...Por desgracia no había tal, sólo pudimos ahogar nuestras penas en la sidra y la ración de rabas que eran también bastante mediocres y además no había limón.

Aún impactados e incrédulos por la experiencia de haber comido loncheados de super en la cuna del embutido, decidimos no arriesgarnos a pedir más y pagamos lo que fueron unos 30 euros, un precio bastante aceptable, pero hay cosas que no se pagan con dinero...Una de ellas es la cara que se te queda al degustar el fiambre industrial en plena montaña.

ENTORNO: 7
SERVICIO: 6
COCINA: 2
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 4

Bar Rial (Fabero)

Otra vez por el Bierzo, en esta ocasión os voy a recomendar un sitio que no es propiamente un restaurante sino el típico bar tradicional al que podemos ir a tomar unos vinos o cañas, eso sí, acompañados de unos pinchos de auténtico lujo.
Dependiendo del día podemos probar desde unos tradicionales y exquisitos callos a una tapina de rico embutido, mejillones buenísimos, bravas o lo mejor de todo...El pulpo.
Este si que os aseguro que es de los mejores que he comido, cocido en su punto ideal, acompañado de un perfecto cachelo (patata cocida) y espolvoreado con pimentón picante...Una delicia
El precio, pues de risa ya que la tapa es gratis y ya sabemos que los cortos en los pueblos son regalados.
El servicio sólo puedo decir que inmejorable simpático, eficiente y amable, gente maja, maja...
Así que sin duda os recomiendo que, si tenéis ocasión de pasar por Fabero estas vacaciones, no dejéis de acercaros a tomar algo al Rial, cerca de las piscinas, os aseguro que merecerá la pena y no podréis dejar de pedir una tras otra para degustar esos pinchos.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 9
COCINA: 9
PRECIO: 10
CALIDAD/PRECIO: 9

Pizzeria Sapori di Napoli

Al final de Nocedo, muy cerca de la Universidad encontramos esta nueva pizzería de reciente apertura.

El interior no es muy grande, la cocina está a la vista y el olor no es demasiado agradable, da la sensación de que no está muy bien ventilado, no resulta demasiado acogedor, así que preferimos quedarnos en su amplia terraza, ideal para las noches cálidas.

La camarera, no demasiado rápida, nos trajo la carta que consta básicamente de pizzas y ensaladas. Encontramos bastante variedad de opciones aunque los ingredientes se repiten mucho, pero están muy bien combinados. Nos decidimos por pedir unas cuantas pizzas para compartir, en nuestro caso encargamos una por persona, son algo abundantes para ser individuales, pero tampoco es excesivo, yo creo que es lo ideal para personas de buen comer.

No recuerdo bien los nombres concretos de las pizzas, salvo la putanesca que lleva anchoas y alcaparras y la mediterranea lleva gambas, también hubo una con rúcula y cecina y otra de chorizo y peperoncino, un calzone...Ya hemos ido varias veces y tengo que decir que nos encantan estas pizzas, la masa es ideal y los ingredientes, como ya dije, abundantes y bien combinados, unas pizzas excelentes.

El precio anda por los 8-10 euros, según la pizza elegida, es muy buen precio ya que son abundantes y con productos de buena calidad.
Por ponerle una pega a esta sitio diré que da la sensación de que necesita a alguien más atendiendo mesas ya que siempre que hemos ido, está bastante lleno y la bebida se hace esperar...
Por lo demás es un sitio del que ya somos asiduos.

ENTORNO: 5
SERVICIO: 5
COCINA: 8
PRECIO: 9
CALIDAD/PRECIO: 7

La Concha

En el Barrio del Crucero, cerca del parque de Quevedo, encontramos este famoso restaurante especializado en pescados y mariscos.

El aspecto es un poco desfasado, en su día debió ser un lugar elegante, pero la decoración y mobiliario han quedado un poco anticuados, otra cosa que en principio resulta un tanto extraña es el hecho de que el comedor se encuentre situado en un sótano, sin ventanas. No obstante ni mucho menos estoy diciendo que sea un sitio desagradable, no lo es en absoluto, es un comedor amplio y correcto.

El servicio es "hipereficiente", se nota que los camareros están tranquilos, sin excesivo apuro y eso hace que estén pendientes en todo momento sin resultar en absoluto cargantes, personalmente calificaríamos el servicio como excelente.

La carta es bastante amplia, destacando mucho los productos del mar, aunque también hay unos cuantos platos de carne y un montón de raciones y entrantes muy apetecibles.
Nos decantamos por unos entrantes para compartir y un segundo, como es habitual en nosotros.

Eramos muchos y como entrantes se decidió pedir cecina, calamares y mollejas. Como segundos unos pidieron la parrillada de mariscos, otros se decantaron por pescado o solomillo.

Los entrantes muy abundantes y riquísimos destacando las mollejas guisadas que estaban deliciosas, los segundos impresionantes por abundancia y sabor, de la parrillada destacaron las cigalas, navajas y zamburiñas, pero en general todo exquisito y muy bien preparado, en la plancha con su toque de ajito y su vino blanco, poco hecho, al estilo cantábrico...perfecto. Lo mismo opinaron sobre el rape, la lubina, la merluza y el solomillo, no hubo nada que no estuviese bueno y fresco.
Como postres se pidieron tarta de milhojas y de queso, mucho mejor la primera.

Lo regamos todo con sidra Trabanco que estaba a una temperatura ideal, también hubo quien pidió un Viña Esmeralda que resultó muy agradable con los platos de pescado.

El precio rondó los 30 euros por persona, sin ser barato es un precio excelente para la abundancia y calidad de productos que comimos, si bien hay que tener en cuenta que pedir sidra en lugar de vino también abarata los costes considerablemente. No obstante he de decir que la relación calidad/precio nos parece excelente, sin duda volveremos por allí...

ENTORNO: 5
SERVICIO: 8.5
COCINA: 8
PRECIO: 7.5
CALIDAD/PRECIO: 8

La Fragata (Ponferrada)

En la localidad de Santo Tomas de la Ollas, colindante con Ponferrada, en un entorno industrial, muy cerca de la carretera, encontramos este mesón de apariencia humilde, especializado en pulpo.

El interior es, como ya he dicho, de apariencia humilde, recuerda al típico restaurante portugués de carretera, desde luego no es un lugar adecuado para una comida elegante. Llegamos a las 2 y 15 y nos toca esperar por la mesa, tenemos nada menos que 12 esperando delante, el local no permite hacer reservas luego no existe otra opción que la de la larga espera...Pero nunca sospechamos que tuviera que ser tan larga, tras la primera hora empezamos a impacientarnos, cayeron un par de cañas sin una mísera tapa para calmar los apetitos a esas horas de la tarde, pero ignorábamos que nos quedaba aún casi otra hora más de espera...Bueno, tras 1 hora y 45 minutos de reloj, por fin ocupamos una mesa en un patio interior cubierto.

La carta está reducida a unas cuantas raciones, nos decantamos por una de embutido, mollejas y pulpo con cachelos de plato fuerte para todos, todo lo larga que fue la espera cambió por completo a la hora de traer los platos, los cuales llegaron casi de inmediato.

El servicio fue simpático y eficiente en todo momento, nos atendió un chico muy agradable que nos aconsejó y sirvió estupendamente.

Las mollejas en salsa resultaron algo realmente exquisito, sin duda para nuestro gusto son las mejores que hemos probado, guisadas con su toque picante y una consistencia perfecta. El embutido no fue nada del otro mundo pero bastante abundante. Tras estos entrantes llegaron 2 gigantescas fuentes de pulpo con cachelos que tenían una pinta impresionante y no decepcionaron en absoluto, tanto el pulpo como los cachelos estaban de 10. Cocido en su punto, con la sal adecuada, nada pelado y sobre todo, se notaba que era pulpo negro cantábrico y de buen tamaño, no como las minúsculas raciones de pulpo rosado del Mediterráneo o el Atlántico de tentáculos delgaduchos y cortados "al bies", al que nos quieren acostumbrar en muchos sitios, que es de una calidad muy inferior. Las raciones eran tan enormes que fue imposible acabarlas pese a que estaba delicioso, el pan con el que lo acompañamos era también riquísimo.

De postre pedimos tarta de queso y de hojaldre, la de queso normalita y la de hojaldre riquísima. Lo regamos todo con tinto del Bierzo Peique bastante aceptable y con buena relación calidad/precio.

La verdadera sorpresa llegó a la hora de pagar, ya que no llegamos a los 15 euros por persona, algo totalmente insólito, en estos tiempos y teniendo en cuanta la cantidad de pulpo de excelente calidad que nos pusieron.

Aún así he de decir, que si tengo que esperar 2 horas por una mesa me lo pensaré mejor antes de volver, deberían organizarlo de otra forma y aunque tengan algún cliente menos al día, éstos quedarán mucho más satisfechos. Pero, salvando este detalle, desde luego que es un sitio muy a tener en cuenta y con una relación calidad/precio inmejorable.


ENTORNO: 2
SERVICIO: 8
COCINA: 8
PRECIO: 10
CALIDAD/PRECIO: 7.5

La Tronera (Villadepalos)

Una vez más por tierras bercianas, esta vez en la localidad de Villadepalos, al lado del famoso monasterio de Carracedelo, muy cerca de Ponferrada, encontramos este hotel rural que cuenta también con servicio de restaurante.

El entorno es sumamente agradable, todo está decorado con un estilo que combina lo rústico y lo elegante, tuvimos la suerte de estar solos en un acogedor comedor, decorado con buen criterio.

El servicio es excelente, la atenta camarera nos trató en todo momento con exquisita educación y nos recibió con una copa de cava mientras esperábamos el menú degustación.

Lo primero que llegó fue una crema muy suave de alubias "raxadas" con chorizo, en ella encontramos sabores muy bercianos, resultó agradable.
Sin acerse esperar demasiado llegó una vieira y un langostino a la plancha con salsa de marisco, todo estaba hecho en su punto, suave y jugoso, nos encantó.
Lo siguiente fue un rape con chipirones que venía con una salsa de tinta y azafrán, negra y amarilla que era un placer para la vista y el paladar, estaba también excelente.
Por último llegó un medallón de solomillo de vacuno acompañado de colmenillas y trompetas acompañado de una salsa oscura, el solomillo estaba bueno sin ser de los mejores que hemos comido y he de decir que los rebozuelos resultaron unanimemente rancios, no así las colmenillas que estaban en su punto.

Tras esta abundante comida llegó la degustación de postres, fueron 3: una mousse de queso Veigadarte con membrillo que estaba muy buena, un profiterol relleno de helado de mencía también muy rico y una deliciosa marquesa de chocolate en salsa de café.

El vino que venía incluido en el menú no nos gustó demasiado así que cambiamos a un Castro Ventosa Vintage que tiene bastante buena relación calidad-precio, hay que decir que la bodega es escueta y se limita casi exclusivamente a unos pocos vinos del Bierzo, para compensar esto nos enteramos que tienen servicio de descorche por 4 euros, es algo muy a tener en cuenta y en nuestra opinión una excelente opción.

A la hora de pagar quedamos sorprendidos ya que el precio fue de 32 euros por persona, incluyendo cafés y chupitos, que compartimos en una agradable velada con Miguel, el chef, un hombre agradable y muy conversador, que nos contó un sinfín de anécdotas.

Resumiendo, salvo el detalle de los rebozuelos La Tronera es un lugar excelente por el que pasar, sorprende muchísimo encontrar un lugar así en un recóndito pueblecito berciano y, sin menospreciar la excelente gastronomía de estas tierras de la que somos fanáticos, no todo va a ser pulpo, botillo y churrasco...

ENTORNO: 8
SERVICIO: 8
COCINA: 7
PRECIO: 8
CALIDAD/PRECIO: 7.5

Mirai

En la calle Cantareros, en la zona del Barrio Húmedo que limita con La Chantría, encontramos este nuevo restaurante ubicado en el mismo local que antes ocupaba "El faisán dorado". Pero no confundamos, todo ha cambiado de uno a otro, pues ahora se trata de un moderno restaurante de ambiente juvenil y selecto.

Su propuesta culinaria se embarca dentro de lo que denominaríamos cocina fusión (de ingredientes, técnicas y sabores) donde en Mirai aúnan elementos de la cocina oriental (china y japonesa), con la exótica, desconocida y, por estos lares, seguro que infravalorada cocina peruana, junto a exquisitos toques de la gastronomía local.

En cuanto al servicio decir que fuimos excelentemente atendidos desde el principio, entre las propuestas nos llamó la atención el menú degustación por su variedad (y cantidad) de platos, nombres tan sugerentes como ininteligibles para algunos de nosotros que presagiaban experiencias exóticas, sutiles, salvajes y muy muy placenteras para el paladar. Puedo leer hasta aquí, que decía un presentador de la tele, pero el caso es que a mí hoy me apetece anticipar que las previsiones no se vieron frustradas por los hechos.

Lo primero que nos trajeron fue un aperitivo no contemplado en el menú, consistente en una sopa de miso con shii-take, tofu ahumado y un alga que estaba bien presentada, servida y de sabor pero en la que hubo disparidad de opiniones entre nosotros respecto al papel del alga.

Tras el aperitivo comenzaron a llegar los platos del menú, el primero un tataki de atún con zoque de tomate de árbol, que traducido para los profanos constaba de 2 suculentos pedazos de atún marinado pasados brevemente por el fuego, pero conservando toda la exquisita textura del pez, que vinieron acompañados por una especie de tallarín con intenso sabor a tomate, un ajoblanco y brotes de alfalfa. El conjunto resultó exquisito y nos evocó unánimemente a la cocina japonesa.

Siguiente plato. Llegó el dim sum de pato y langostinos, mandarina al ají limo y sansho, el cual consistió en una especie de fina empanadilla con una masa y un relleno exquisitos que llevaba un aire de pimienta que daba a todo el plato un sabor picante que nos encantó. Hubo unanimidad en que este plato superaba al anterior en casi todos los aspectos, algo que parecía francamente difícil, y en que nos evocaba unívocamente aromas orientales: la comida china (en el buen sentido de la expresión), aunque con un toque picante más suramericano. Exquisito de exquisitez.

Llegó el turno de una panceta Dong Po con manzanas y lima Kaffir que para muchos fue el plato estrella; un trozo grueso de panceta que tenía un sabor indescriptible y delicioso.

El siguiente plato fue gyoza de morcilla con crema de muelas, pera y balsámico, así es como lo pone el menú impreso, aunque una especie de bizcocho crujiente con sabor a nabicol nos hizo pensar que el plato era ligeramente distinto y que nos recordó a todos, en cierta medida, al pote gallego.

Luego vinieron los cubos de pez mantequilla con panko, jugo de alcachofas, avellanas y fideos de arroz, era un plato de pescado blanco en fritura con acompañamiento de judías verdes y fideos de arroz en crudo sobre los que se derramaba en el momento el jugo de alcachofas. En esta ocasión he de decir que, si bien el plato no estaba mal, después de degustar otros tan sabrosos nos resultó un tanto insípido, quizás lo hubiésemos apreciado mejor al principio del menú.

Luego llegó otro de los mejores platos, un teriyaki de pollo de corral con ravioli de maiz y bizcocho de remolacha, el pollo de intenso sabor con el dulzor del bizcocho resultó una combinación increíblemente armoniosa.

Tras todo esto nos llegó el Bloody Mary Confusion, una especie de gelatina con un logradísimo sabor al famoso coktail y un toque picante que nos sirvió de preparación al postre.

El postre. Fondue de chocolate caliente con diferentes frutas y un brownie de castañas que pudimos mojar en él. Deliciosa.

Como impresión general en este menú queda que las raciones son de tamaño adecuado, pero al ser tantos platos, la sensación final fue de que era muy abundante, aunque estando todo tan bueno no sobró prácticamente nada.

Vinos. Lo regamos todo con un txacolí muy agradable de cuya bodega nadie logra acordarse y un ribera joven que 3/4 de lo mismo. Culpa de ellos es la falta de memoria, supongo.

El precio fue de 46 euros, incluyendo infusión y chupito, lo cual nos parece bastante adecuado teniendo en cuenta la calidad de productos y exquisitez de las elaboraciones. Sin duda es un lugar absolutamente recomendable, esperamos que tengan mucho éxito con este novedoso proyecto, único en la ciudad de León y al que acogemos en nuestro modesto blog con mucho gusto. Y pocas veces mejor dicho.

ENTORNO: 8
SERVICIO: 9
COCINA: 8.5
PRECIO: 7
CALIDAD/PRECIO: 8.5

Alfonso Valderas

En pleno centro de la capital leonesa, en una de las callejas de alrededor de la Plaza de San Marcelo nos encontramos con este conocido restaurante. Se halla situado en un primer piso, lo cual resulta curioso, pero es algo que contribuye a que resulte un lugar realmente acogedor.

La decoración es de un estilo muy tradicional y tiene una capacidad bastante amplia solo que al ser un piso tiene recovecos que contribuyen a crear una sensación de intimidad en el lugar.

El servicio es extraordinario, una de las chicas que nos atendió estaba en su primer día y aún así lo hizo fenomenal, en todo momento hay alguien pendiente de los clientes sin crear en absoluto sensación de agobio.

La carta es muy amplia, pero merece especial mención el bacalao, que ocupa, sin duda, un lugar privilegiado en el menú presentándose en numerosas variantes.

Decidimos pedir lengua y carpaccio de buey con virutas de foie como entrantes para compartir y luego un plato fuerte cada uno. La lengua no estaba aliñada aunque era abundante y de calidad, el carpaccio estaba exquisito, impresionante fue el bacalao al ajoarriero en cazuela de barro, al más puro estilo de Valderas, pueblo famoso en toda la provincia por esta excelente preparación. También estaba exquisito el rissoto de bacalao y para nuestro gusto lo realmente extraordinario fue el taco de bacalao con callos, es algo que merece la pena probar. De postre pedimos tartas de queso y chocolate, mucho mejor la primera, sin duda. Las raciones son bastante abundantes, sin resultar excesivas.

Lo regamos todo con un vino prieto picudo Gamonal, de las bodegas Pardevalles primero y luego cayó otra botella de un vino de toro: Liberalia Cuatro, ambos buenas opciones. Hay que destacar que la bodega del restaurante es también excepcionalmente variada y con excelentes opciones a precios muy atractivos.

El precio anduvo por los 35 euros por persona, cantidad que pagamos sin ningún pesar, dada la calidad de la cena.

Sin duda, y sin descubrir nada nuevo, un sitio muy muy recomendable.

ENTORNO: 7
SERVICIO: 8
COCINA: 8
PRECIO: 7
CALIDAD/PRECIO: 8

Las Pallozas (Carracedelo)

A la vista desde la autovía, nos llama la atención este restaurante con forma de la típica construcción celta, que antaño fue tan común en estas tierras bercianas: la palloza. Este restaurante tiene 2 "sucursales", una a la salda de León hacia Mansilla de las mulas y otra en Carracedelo, pueblo berciano famosos por su monasterio, en esta ocasión decidimos visitar este último.

El ambiente es algo único, es muy curiosso adentrarse en una de estas construcciones de forma circular y techo irregular, pero la sensación no es del todo agradable, debido en parte a la falta de luz solar y a que da una cierta sensación de falta de intimidad debido en parte a la peculiar acústica del lugar.

El servicio es amable y bastante eficiente, aunque no destaca por su rapidez. Nos trajeron la carta, que no es excesivamente amplia, pero cuenta con una buena representación de los productos más típicos y valorados en la comarca del Bierzo.
Decidimos pedir pulpo salteado con pimientos y entremeses de entrante y cordero asado al romero y entrecot de segundo.

El pulpo salteado nos pareció exquisito, además nunca lo habíamos probado así, los entremeses, sin ser malos, tampoco se puede decir que fuesen gran cosa y además resultaba una ración un tanto escasa.
Luego vinieron los segundos, el cordero era ya algo ovejuno, de joven tenía poco y su marcado sabor estaba además excesivamente condimentado con el romero, no nos gustó. El entrecot estaba bastante aceptable. No íbamos solos y hay que decir que hubo quien pidió el botillo y quedó encantado, otra persona pidió bacalao y dijo que estaba bien, pero tampoco una delicia, pasable.
De postre pedimos tarta de queso con manzanas que no era nada del otro mundo y unas ricas cañas del convento, conos rellenos de una exquisita crema pastelera.

Lo regamos todo con un Cepas Viejas del 2004, un vino de la bodega Dominio de Tares que nos gusta bastante, he de decir que la bodega no tiene demasiadas opciones.
La cuenta rondó los 35 euros por persona, un precio que no es excesivo, pero tampoco se puede decir que sea barato ni mucho menos. Lo cierto es que la sensación final no es demasiado positiva, pero tampoco es un mal sitio, supongo que dependiendo de gustos éste es un lugar que puede gustar a mucha gente y que otros pasarán por él sin pena ni gloria, nosotros nos quedamos en un término medio.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 7
COCINA: 5
PRECIO: 5

CALIDAD/PRECIO: 5.5

Mary te quiero

Curioso nombre para esta pizzería situada muy cerca de la Plaza de Santo Domingo, en una bocacalle que comunica Padre Isla con Gran Via de San Marcos, para más señas queda justo detras del Hotel Alfonso V.

Entramos al garito y lo primero que nos sorprende son los escasos recursos invertidos en decoración, debieron gastar todo el presupuesto en un curioso maniquí de "mama Noel sexy" que nos recibe en el piso de arriba. Pese a tener reserva nos dijeron que debíamos esperar y tras media hora de espera, hartas ya de contemplar la inquietante figura rojiblanca, decidimos bajar al comedor por iniciativa propia. En el comedor, decorado con el mismo dudoso gusto que el primer piso, había una mesa vacía esperándonos, este fue el primer detalle que delató la asombrosa desorganización que pudimos constatar a lo largo de la velada.

Decidimos encargar unas pizzas y unas ensaladas, tampoco hay muchas más opciones, una camarera de maneras un tanto barriobajeras bruscas e inapropiadas nos informó de que estaban en oferta todas las pizzas, tanto las "gourmet" como las "normales". Pedimos un rueda verdejo Maria de Molina, que era una de las pocas opciones ya que la bodega del sitio es un tanto escueta y de "extraño" criterio.

Tras media hora de espera "a palo seco", o sea, que ni siquiera se molestaron en traernos el vino decidimos pedírselo a otra camarera más eficiente que la choni que nos tomó nota y pronto llegaron unas pizzas más bien frías y un vino ya abierto y algo caliente... ¡Esto en la vida lo había visto yo!, tras las pizzas llegaron también las ensaladas. De las 5 pizzas que probé había 2: la deliciosa y la leonesa, que hubiesen estado bastante buenas de haber estado calientes, el resto eran regulerillas y las ensaladas de intuición de cecina una y de amago de gulas otra, eran bastante mediocres. Las opciones de postres se reducían a natillas, macedonia y crema de limón, pedimos esta última por probar y la verdad que parecía más que crema, un batido, en este punto he de destacar también que llegaron antes los cafés que los postres, además servidos por un personaje que lucía más como alguien en el apogeo de un "colocón" que como un profesional de la hosteleria. Hablamos de aspecto, maneras, ojos, coordinación psicomotriz y lo que falta.

Lo único bueno fue el momento de pagar, la cosa anduvo por poco más de 12 euros por persona, hay que reconocer que barato sí es, pero personalmente preferiría pagar el triple y estar bien atendida y comer las cosas a su temperatura, seré una maniática pero es que no me gusta la pizza fría ni el verdejo caliente.

Es decir: Mary NO te quiero ni regalada. Y otra cosa, que a nadie le quede duda de que lo narrado es cierto pues fuimos varias personas a la cena y no hubo ni el más mínimo desacuerdo sobre los pormayores y los pormenores de esta ridícula y desagradable experiencia, sin duda la peor de cuantas hemos recogido hasta el día de hoy en este blog. Y que así conste.

ENTORNO: 3
SERVICIO: 1
COCINA: 4
PRECIO: 7
CALIDAD/PRECIO: 3