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Tabas

En la Plaza de Don Gutierre, en pleno Barrio Húmedo, encontramos este restaurante de aspecto moderno y elegante. Se trata de un lugar amplio, con 3 alturas y una amplia terraza de la que se puede disfrutar cuando el clima lo permite. El piso de acceso a la calle suele estar concurrido, ya que es un lugar habitual de tapeo, el restaurante esta en los pisos inferiores, repartido en 2 comedores, uno amplio, luminoso y diáfano y otro más oscuro, íntimo y barroco. La decoración esta muy cuidada, es de estilo actual y de buen gusto.

El servicio es amable y eficiente, aunque he de decir que hay ocasiones en que se les ve demasiado atareados, el lugar es amplio y al tener 3 alturas, si está lleno hay mucho jaleo. La carta no es muy amplia, pero si original y apetitosa, en esta ocasión nos decantamos por un menú japonés ya que estaban en plenas jornadas de cocina japonesa, pero somos unos habituales de sus deliciosas hamburguesas.

El menú japonés consta de 3 platos, el primero es suhi, sashimi y maki-roll, un par de piezas de cada, bastante abundante y bien preparado. Despues nos pusieron unas verduritas en tempura que también nos gustaron, sin ser nada del otro mundo y por último llegó lo que supuestamente era pollo al curry (en la carta) pero en realidad era un guiso muy rico de ternera con verduras y un toque de curry con guarnición de fideos de arroz fritos, estaba bueno pero no nos parecio muy "japonés", más bien recordaba a sabores típicos de la cocina tailandesa. De postre un bizcocho de mandarina y jengibre que nos encantó. Acompañamos la cena con un rueda verdejo Menade, nos resultó muy agradable como acompañamiento, un maridaje bastante apropiado.

El precio de los menús en estas jornadas es de 33 euros cada 2 personas sin bebida, la verdad que nos parece un precio muy ajustado, no podemos quejarnos, en total salimos a unos 25 por persona, lo cual está muy bien para un menú japo. En general, al margen de las jornadas, no se puede decir que sea un sitio barato, pero siempre salimos con la sensación de una buena relación calidad/precio.

ENTORNO: 9
SERVICIO: 7
COCINA: 8
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7

La Copla

Un viernes por la noche, tras una agotadora semana cargada de trabajo, decidimos comenzar un relajado fin de semana cenando en un sitio con un menú degustación que sonaba muy apetecible. Nos animaron a reservar las buenas críticas leídas en una página que ahora mismo no recuerdo y decidimos reservar una mesa en La Copla, un restaurante situado en la calle Renueva, muy cerca de San Isidoro.

Llegamos y el sitio, que es bastante amplio, estaba totalmente vacio, cosa que nos resultó un tanto extraña un viernes noche, el lugar resultaba un poco desangelado por la falta de ambiente y la extraña decoración que mezcla elementos de distintos ambientes con un gusto un tanto dudoso...

Nos sentamos y echamos un vistazo a la carta, aunque previamente ya habíamos acordado probar el menú degustación, ya que al leerlo en internet ya nos pareció muy de nuestro gusto.
El camarero nos atendió amablemente, estuvo pendiente de nosotros y fue muy rápido en servirlo todo, cosa muy normal si tenemos en cuenta que fuimos los únicos clientes que tuvo que atender en toda la velada.

Lo primero en llegar fue una espuma de boletus con zamburiña glaseada, la espuma sabía básicamenet a leche ideal, quizás tuviese algún átomo de boletus, pero se notaba poco, la zamburiña tenia unos granos de sal excesivamente gruesa que desagradaban al encontrarlos, no nos gustó en exceso y era minúsculo.

Pronto llegó un tomate relleno de cochinillo confitado con jugo de pimientos que sabía a "gocho viejo"que tiraba para atrás, nos pareció unívocamente que no era cochinillo, pero nunca se puede asegurar, desde luego no sabía como otros cochinillos...

El tercer plato fue un lomo de salmonete sobre fideuá de verduras y calamares, el lomo de salmonete sabía a pescado congelado "añejo", la fideuá y los calamares yo no los vi por ningún sitio, tenía de guarnición una especie de habas verdes y un tallarín.

Por último llegó la carne...y menos mal, porque este plato si que estaba bueno, un trozo de buey muy tierno y sabroso acompañado de una pera en almíbar, muy agradable sin llegar al nivel de otras carnes que hemos probado en nuestra provincia.

El postre, llamado "chocolate y pasión" era un bizcocho de fruta de la pasión con una sopa de chocolate blanco y un poco de helado, estaba bastante bueno, tampoco nos quejamos de esto.

Los platos, salvo el buey, son excesivamente escasos, un menú degustación no ha de ser sinónimo de quedarse con hambre y aquí, en general, resultó un pelín escaso.

Lo regamos todo con un Luna Beveride blanco de uva Gewürztraminer, que probamos para
experimentar y nos resultó muy original aunque nos pareció poco apropiado para la carne y decidimos cambiar a un tinto de toro Liberalia Cero que ya conocíamos y nos encanta, no defraudó.

El precio fue de unos 40 euros por persona, nos parece claramente excesivo teniendo en cuenta la escasez y mediocre calidad general de los productos y elaboraciones, desde luego que nosotros, una y no más, desde luego hay mejores sitios donde cenar en una ciudad como la nuestra...

ENTORNO: 5
SERVICIO: 7
COCINA: 4
PRECIO: 2
CALIDAD/PRECIO: 4

Casa Remis (Fontanos de Torio)

Nos habían hablado maravillas sobre la carne servida en este restaurante, por lo que decidimos comprobarlo en persona y acercarnos hasta Fontanos.
Se trata de un lugar pequeñito, decorado de forma rústica, todo forrado de madera y con ese olor penetrante a brasa de leña que se extiende por todo el pueblo y resulta deliciosamente evocador... resulta un lugar con mucho encanto y sin duda hay que decir que es muy acogedor.

El servicio nos pareció excelente, una camarera atenta y eficiente nos guió a nuestra mesa y nos ofreció la carta. Para ser sinceros diremos que esta no es demasiado extensa, se limita a varios entrantes y segundos platos, la mayoría pasados por la parrilla, quizás se eche de menos algún primer plato de cuchara para entrar en calor, pese a no haber una excesiva variedad, casi todo resulta muy apetecible.

Tras echarle una ojeada nos decantamos por 3 entrantes para el centro y un segundo por persona.
Lo primero en llegar fueron los pimientos asados con ventresca, nos encantaron, quizás un poco escasos de ventresca, luego llegaron unos exquisitos y tiernos puerros a la brasa, realmente nos sorprendieron. Por último vino un criollo a la parrilla que compartimos y que estaba realmente buenísimo, aquí ya pudimos ver el delicioso toque de su brasa.
Pero lo que realmente nos dejó sin palabras fue la carne, el chuletón de ternera es, sin lugar a dudas, unos de los mejores que hemos probado, la presa ibérica y el cordero también gustaron mucho, pero la ternera se llevó la palma, en nuestra opinión: impresionante.
Acompañamos la carne con un vino de Toro Rejadorada que no nos convenció y cambiamos a un ribera del Duero Durón del 2007 que estaba mejor pero tampoco nos pareció una maravilla.
De postre probamos una tarta de milhojas muy rica y otra, más mediocre, de queso, también nos sirvieron un suave café de puchero.

El precio fue de unos 25 euros por persona, desde luego no se puede decir que sea caro teniendo en cuenta lo que comimos, salimos de allí con ganas de volver cuanto antes...Sin lugar a dudas un sitio altamente recomendable.

ENTORNO: 9
SERVICIO: 9
COCINA: 9
PRECIO: 8
CALIDAD/PRECIO: 8.5

ADONIAS

En pleno centro de León, justo enfrente de la biblioteca pública encontramos este emblemático restaurante, un lugar con una solera que se percibe desde el momento en que entras y subes al primer piso que es donde se situa el comedor.

El restaurante es enorme, pero al estar dividido en un montón de salas la sensación es muy acogedora. La decoración es tradicional con un toque rústico elegante.

El servicio es excepcional, se nota que es gente que lleva mucho tiempo dedicada a tratar al cliente y, sin duda, saben hacerlo. Están pendientes de tí, pero sin agobiar, traen las cosas a su justo ritmo, aconsejan si es necesario...

La carta tiene 4 opciones de menús: 2 menús degustación, 1 menú del día y un menú otoño-invierno donde la estrella es la cecina de chivo. Aparte de los menús tienen una carta bastante amplia de carnes, pescados y entrantes. En nuestro caso la mayoría nos decantamos por el menú del día ya que tiene muchísimos platos a escoger, algunos de los cuales no estaban en carta, como la presa ibérica que a algunos les apeteció probar.

Este menú incluye un entrante que ha de ser escogido por unanimidad en la mesa, en nuestro caso optamos por probar la cecina de vaca que nos gustó bastante.
De primero unos pidieron verduras a la plancha, otros consomé y yo una ensalada de la casa. Todos quedamos contentos, aunque tampoco fueron espectaculares, de los 3 lo mejor la ensalada ya que a las verduras les sobraba un pelín de aceite y el consomé tiraba a salado.
Después llegaron los segundos: un delicioso entrecot de ternera en su punto, unas enormes raciones de presa ibérica, que estaba algo por debajo del punto ideal para el cerdo y bacalao al ajoarriero, he de decir que el bacalao, aunque estaba bueno y era abundante no era desalado, sino fresco, lo cual debería haber sido especificado ya que el ajoarriero es una elaboración más apropiada para el bacalao desalado, este resultaba demasiado suave para una preparación tan "contundente". A destacar el amplio tamaño de todas las raciones.
Por último los postres tarta de queso fresco muy ligera, una rica crema de limón y un flan casero, todos bien.
Lo acompañamos todo con un tinto del Bierzo Luna Beveride, ya que el tinto de la casa no nos convenció, la carta de vinos es bastante amplia, aunque se encuentran pocas opciones con bajo precio.

El precio no llegó a los 30 euros por persona, los menús del día cuestan 21 euros, para ser un menú del día puede parecer caro pero tiene una variedad y calidad de productos que no son habituales en ningún menú "corriente".

Resumiendo el Adonias nos ha parecido un sitio agradable con productos de buena calidad y raciones muy abundantes que tiene unos precios asequibles, no es el mejor restaurante de León, pero sin duda es un sitio al que se puede volver.

ENTORNO: 8
SERVICIO: 8
COCINA: 6.5
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7

El Comedor del monte (Tabuyo del monte)

Atraidos por el atractivo reclamo de un menú degustación micológico, y como el año ha sido de bastante escasez fúngica, decidimos acudir a este pueblo maragato, debemos avisar de que hay una buena tirada desde León.
Tabuyo del Monte está al final de una carretera bastante precaria y la nave-restaurante está al final del pueblo.

Por dentro se trata de un sitio amplio, de 2 plantas. Pese a ser una nave bastante diáfana la sensación es acogedora. Rápidamente nos atiende una agradable mujer que nos da a elegir entre el menú micológico, que la mayoría decidimos probar (a eso íbamos), y otro menú del día con 3 primeros y 3 segundos a elegir, por el que algunos se decantaron.
Algo que nos extrañó bastante fue que en los platos no se especificaba la seta usada sino que todos eran con "setas" sin más. Posteriormente nos explicaron que esto se hace porque están sujetos a la disponibilidad de hongos que haya en cada momento.

Todo empezó a llegar con rapidez, lo primero fue un pastel de setas y una especie de petisú, también relleno de crema con sabor ligeramente fúngico. Ambos estaban buenos, pero sabían muy poco a setas. Luego llegagó un cacito de alubias, supuestamente con setas, aquí si que he de decir que eran vestigiales, estaban suaves y ricas pero no se averiguaba el sabor a hongo por ningún sitio y tan solo se apreciaba alguna raspilla de Pleurotus ostreatus, que era también la seta usada en los entrantes.
Luego nos trajeron una fideuá que no aparecía en carta, pero, según nos dijeron, se reservan el derecho de modificar los platos del menú dependiendo de la disponibilidad, la fideuá no estaba mal, pero aquí si que ni rastro de seta...
Luego llegó el único plato realmente fúngico, se trataba de una Lepista nuda y una lámina de Boletus, pasados por plancha y acompañados de patatas paja. He de decir que las setas sí eran las que decían ser y el plato, aunque muy sencillito, estaba bueno.
Después nos trajeron un pastel de pescado con ¿setas?, la verdad que estaba muy suave y muy bueno pero no sabia a setas en absoluto.
Por último un contundente trozo de morcillo de ternera en su salsa acompañado de...¡sorpresa!...Pleurotus ostreatus...un par de ellos, tampoco hay que abusar...
De postre había varios a elegir pero el que sin duda más nos gustó fue la mousse de frambuesas que ellas mismas cultivan, la tarta de queso no estaba mal y la de manzana muy mediocre.
El vino de la casa está en el límite de poder ser bebido sin gaseosa, por el precio que tiene no se puede pedir mucho más.

Los que pidieron menú del día quedaron contentos, especialmente ricas resultaron las sopas de trucha. También incluido en el precio nos trajeron un delicioso café de puchero y un rico chupito de frambuesa, también de cosecha propia.

He de decir que las camareras son encantadoras, cercanas, eficientes y simpáticas, están siempre pendientes del cliente sin llegar a agobiar en ningún momento.

El precio fue de 24 euros los menús micológicos y 15 los normales, para el menu degustación son precios asequibles ya que son 8 platos e incluyen cafes, chupitos y bebida, además las raciones son bastante espléndidas. El menú normal no se puede decir que sea barato, pero tampoco es caro desde luego.

Resumiendo, un menú rico y abundante pero...¿micológico?, yo llamo menú micológico a uno en el que puedes degustar los distintos sabores de cada hongo, cuyo nombre debe, evidentemente, estar especificado y en el que todos los platos deben tener setas, a ser posible de distintas especies.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 9
COCINA: 6
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 6

La Fania

En la zona de la catedral, en la parte que va a dar al Polígono de San Pedro, encontramos este restaurante-bar de tapas de reciente apertura, en lo que antes era el famoso local GPS.

El aspecto interior es amplio y agradable, decorado con muy buen gusto en una mezcla de estilos que van desde lo rústico a las antigüedades, combinadas con toques más actuales.

El servicio es agradable pero no están demasiado pendientes del cliente, en varias ocasiones tuvimos que esperar y la barra estaba a veces algo desatendida.

Tras tomar unas cañas con sus correspondientes pinchos, decidimos picar algo más y las hamburguesas de buey, que están anunciadas en la parte exterior, ya habían llamado nuestra atención antes de entrar, así que decidimos probarlas.

Llegaron con rapidez, pero ya el aspecto exterior nos decepcionó: demasiado pan y de mala calidad, lo de dentro fue aún peor. Medio tomate "seco"y trozo microscópico de queso brie "reseco", la carne era abundante y parecía buena pero tenia una extraña textura como si estuviese cocida, no estaba demasiado hecha por dentro, pero sí quemada por fuera...un misterio; la sensación que daba era que llevaba mucho congelada y había sido rapidamente descongelada y cocinada a fuego demasiado fuerte por un inexperto...En fin, que desastrosa para ser una hamburguesa "gourmet". Además venía acompañada por unas extrañas patatas que parecían...¿de bolsa calentadas?, no se, la verdad que sólo son suposiciones, pero eran bastante desagradables y grasientas.
El precio con un par de cañas fue de casi 15 por persona...La hamburguesa cuesta 9.50, que se dice pronto. La verdad que entre una de estas y una de las famosas cadenas no sabría con cuál quedarme, pero es probable que el precio me hiciese decantarme por las segundas.
Resumiendo, habíamos estado otras veces en este sitio tomando un vino y una tapa, he de decir que la calidad de las tapas ha ido disminuyendo exponencialmente desde que lo abrieron, al principio eran excelentes, ahora son mediocres y en ocasiones inexistentes, pero tienen bastante variedad de vinos, por lo que puede merecer la pena ir a tomar uno, lo que no tiene perdón son esta mediocridad de hamburguesas disfrazadas de "hamburguesa deluxe", de esas una y no mas...

ENTORNO: 8
SERVICIO: 5
COCINA: 2
PRECIO: 3
CALIDAD/PRECIO: 3.5

Cervecería Torreblanca

Cerca de la Plaza de la Inmaculada encontramos esta cervecería que también cuenta con servicio de restaurante, especializado en comida alemana.
El equipo de Leongourmet decidió desplazarse para poder opinar sobre ella.

El lugar no es muy amplio y el comedor estaba lleno así que nos quedamos en la zona de bar, por suerte no estaba abarrotado y era agradable cenar allí.
Tanto el dueño como la camarera resultaron amables y cercanos en todo momento, nos ofrecieron la carta y aunque no era muy extensa, nos llamó la atención que tuviesen fondue de carne, así que decidimos probarla. Como entrantes pedimos una especialidad alemana de pasta quebrada, crema de queso y cebolla caramelizada cuyo nombre exacto no recuerdo y una salchicha alemana.

Los entrantes estaban bastante buenos y la fondue resultó algo aparatosa para 4 personas, venía con gran variedad de salsas para la carne, pero no resultaron especialmente exquisitas, la ternera era tierna y de buena calidad y el pollo...era pechuga de pollo, sin más. Es algo original, pero poco recomendable para más de 2 personas y totalmente desaconsejado para impacientes.
De postre probamos la mousse de chocolate y el bizcocho de manzana, la mousse muy rica, aunque más bien era un helado y el bizcocho estaba recien hecho y también muy bueno.
Acompañamos la cena con cerveza checa y tostada, hay que destacar que tienen una carta de cervezas muy extensa así como una amplia vinoteca.

El precio fue de poco más de 15 euros por persona, la verdad que bastante barato, quedamos contentos, que no maravillados, es un sitio agradable al que se puede volver.

ENTORNO: 6

SERVICIO: 7

COCINA: 6

PRECIO: 8

CALIDAD/PRECIO: 6.5

Venta de Eslonza (Villafrea de la Reina)

En una parte preciosa de nuestra provincia, denominada Tierra de la Reina, dentro del parque regional de los Picos de Europa encontramos esta pequeña aldea, cuya antigua escuela ha sido rehabilitada en albergue y cuenta también con este restaurante en el que decidimos comer tras una ruta ligera de montaña.

El lugar es bastante amplio, acogedor y decorado de forma "rural", con alguna que otra antigüedad, aperos de labranza...

Los camareros y camareras son todos muy agradables, nos ofrecieron rápidamente la carta que contaba con un buen número de opciones con sugerentes nombres.
Nos costó decidirnos ya que los platos tenían unos nombres que sonaban de maravilla y que ahora no consigo recordar con exactitud, al final nos animamos a pedir un par de entrantes y un segundo por persona. Lo primero en llegar fue la parrillada de verduras, estaban ligeras y en su punto, luego llegó una deliciosa mezcla de quesos a la plancha que nos recordó a la comida mexicana, venía acompañada de nachos, resultó muy abundante. Tras esto llegaron los 3 platos principales: unas costillas adobadas con mojo picón riquísimas, escalopines al cabrales deliciosos y un excelente bacalao confitado, las raciones eran abundantes, pero estaban tan buenas que no pudimos evitar comer demasiado. De postre tratamos de bajar la panzada con un sorbete de cava que estaba también buenísmo, la verdad que todo estuvo genial.

Lo regamos con cerveza aunque hay que decir que tienen muchas buenas opciones de vinos, pero era uno de esos días calurosos en los que apetece más una birra fresca.

Nos salió por algo más de 30 euros por persona, no es un sitio barato pero merece la pena, está todo muy bueno y los platos tienen un toque diferente, dentro de lo tradicional.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 7
COCINA: 8
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7.5

El Asturiano (Posada de Valdeón)

Pasando un fin de semana en el incomparable marco de los Picos de Europa en su vertiente leonesa, tuvimos la mala suerte de ir a parar a este lugar, atraidos por la perspectiva de unas sidrinas frescas y algo para picar.

Empezamos pidiendo una ración del famoso queso azul de Valdeón, que ya conocíamos y del que somos fans. No nos defraudó y la sidra tampoco, animados por este primer contacto decidimos pedir otro par de botellas y sendas tapas, en esta ocasión de embutido y rabas. Nos imaginamos una buena ración de embutido casero de la zona, ya estábamos oliendo el choricín...No se cómo describir nuestros caretos cuando vimos aparecer al camarero con un plato de loncheados "Revilla" (o similar), yo aún no me puedo creer que fuesemos víctimas de semejante burla en plena montaña leonesa, donde se elaboran posiblemente algunos de los más exquisitos embutidos de la peninsula...Nos quedamos a cuadros, sin palabras, incluso buscando una cámara oculta...Por desgracia no había tal, sólo pudimos ahogar nuestras penas en la sidra y la ración de rabas que eran también bastante mediocres y además no había limón.

Aún impactados e incrédulos por la experiencia de haber comido loncheados de super en la cuna del embutido, decidimos no arriesgarnos a pedir más y pagamos lo que fueron unos 30 euros, un precio bastante aceptable, pero hay cosas que no se pagan con dinero...Una de ellas es la cara que se te queda al degustar el fiambre industrial en plena montaña.

ENTORNO: 7
SERVICIO: 6
COCINA: 2
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 4

Bar Rial (Fabero)

Otra vez por el Bierzo, en esta ocasión os voy a recomendar un sitio que no es propiamente un restaurante sino el típico bar tradicional al que podemos ir a tomar unos vinos o cañas, eso sí, acompañados de unos pinchos de auténtico lujo.
Dependiendo del día podemos probar desde unos tradicionales y exquisitos callos a una tapina de rico embutido, mejillones buenísimos, bravas o lo mejor de todo...El pulpo.
Este si que os aseguro que es de los mejores que he comido, cocido en su punto ideal, acompañado de un perfecto cachelo (patata cocida) y espolvoreado con pimentón picante...Una delicia
El precio, pues de risa ya que la tapa es gratis y ya sabemos que los cortos en los pueblos son regalados.
El servicio sólo puedo decir que inmejorable simpático, eficiente y amable, gente maja, maja...
Así que sin duda os recomiendo que, si tenéis ocasión de pasar por Fabero estas vacaciones, no dejéis de acercaros a tomar algo al Rial, cerca de las piscinas, os aseguro que merecerá la pena y no podréis dejar de pedir una tras otra para degustar esos pinchos.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 9
COCINA: 9
PRECIO: 10
CALIDAD/PRECIO: 9