Las Ruedonas (Sabero)

Con la excusa de comprar el documental "Los 14 de Casetas", nos fuimos al pueblo de Sabero y decidimos comer en el restaurante "Las Ruedonas" del que teníamos buenas referencias.

El sitio está bien situado en una zona bastante céntrica del pueblo. Entramos y vemos una planta baja rústica que es el bar, tras preguntar subimos al piso de arriba, acondicionado como restaurante, es acogedor, no demasiado grande y también rústico, pese a que no había mucha gente, se notaba bastante ruido, tanto de los comensales como del piso de abajo.

Una camarera seria, profesional y muy educada nos ofrece carta y menú.
Por ser domingo, tenemos el menú festivo, con 5 primeros y 5 segundos, nos llaman mucho la atención los platos por lo que no dudamos en elegir esa opción.

De primero pedimos zamburiñas al horno y empanada de marisco. Las zamburiñas excelentes, una decena de hermosos moluscos con su toque de ajo y vino blanco, hechas al punto, pese a estar en la montaña...La empanada de marisco riquísima, jugosa y bien cargadita.

De segundo entrecotte y lubina al horno, la carne muy buena y al punto, la lubina también muy aceptable, ambos acompañados de patatas panadera y pimientos del piquillo. Las raciones no son excesivamente abundantes, tampoco escasas; normales.
























Por último, llegaron los postres: tarta de queso buenísima y flan de huevo normalito, ambos caseros.


 










El menú incluía los cafes y un vino bastante aceptable, de hecho cayó la botella completa, era un Rioja Serres de las bodegas Haro.

 

No era nada del otro mundo, pero se dejaba beber sin necesidad de gas, que no es poco para estar en un menú...

El precio fue de 15 euros, no es un menú barato, pero para lo bien que comimos y el tipo de peoductos nos pareció regalado...Es un sitio al que volveremos.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 7
COCINA: 7.5
PRECIO: 8
CALIDAD/PRECIO: 7.5















La trastienda del 13

Ya son muchas las veces que hemos visitado este céntrico restaurante, lo cual es una clara señal de que nos gusta, pero, hasta ahora, por falta de tiempo, no habíamos tenido ocasión de dar nuestra opinión sobre él, allá va...

En primer lugar hay que destacar la excelente zona donde se encuentra situado, en plena Calle Ancha, al lado del Barrio Húmedo y el centro de la ciudad, cuando entramos encontramos un local acogedor y decorado con exquisito gusto, mezclando antigüedades con detalles actuales.

Siempre nos han atendido muy bien, hay que decir que el local suele llenarse el fin de semana por lo que es muy recomendable reservar una mesa, los camareros son amables y diligentes, si acaso, por poner alguna pega, a veces se hace un poco larga la espera entre plato y plato.

De todo lo que hemos probado hay que destacar el sashimi, el tataki y el lomo de atún rojo y el bacalao confitado. De carne nos han gustado el solomillo de buey y el steak-tartar, aunque este último era mejor las primeras veces que lo pedimos, también muy ricas las pizzas y el rissoto de Boletus, las ensaladas nos han parecido más flojas, no están a la altura de otros platos, hay que destacar lo variado de la carta además los platos van variando o modificándose constantemente.

Otra cosa deliciosa son los postres, el tiramisú es excelente, el brownie una delicia, la milhoja de mascarpone, los raviolis de piña rellenos de mousse de coco...Y un postre "raro" pero que personalmente me encanta es el gin tonic en gelatina, original y muy logrado, con un marcado toque cítrico que lo hace delicioso.

El precio no es barato, pero nos parece justo dada la calidad de los productos, aunque las raciones no son excesivas, tampoco nos hemos quedado con hambre en ninguna ocasión. Los precios han oscilado entre 25-35 euros por persona, dependiendo de la ocasión.

Ahí os dejo unas fotos variadas (bacalao, atún rojo, salmón y rollitos de piña con espuma de coco):





ENTORNO: 9 
SERVICIO: 7 
COCINA: 8

PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7.5

La Praillona (Boñar)

En esta ocasión nos hemos desplazado a la famosa localidad de Boñar, en plena montaña leonesa, enclave ideal para cualquier visita a los maravillosos parajes del norte de nuestra provincia.

El lugar está en la calle principal del pueblo, tiene un comedor no demasiado amplio y la distribución no nos pareció muy adecuada, da la sensación de ser una zona de paso, mejorable...La decoración es rústica, con alacenas antiguas y demás, al fondo se veía una zona un poco más amplia y luminosa, pero a nosotros nos toco una zona estrechita, incluida la mesa, que para poner las piedras de la carne resultaba algo raquítica.

Nos ofrecieron una amplísima carta en la que tan sólo faltaban un par de entrantes que se habían agotado y nos comentaron otro par que tenían fuera de carta, el servicio amable y correcto. Aunque un poco cortante y serio al principio, fue mejorando a medida que avanzó la comida.
Decidimos pedir unos platos para el centro y un segundo por persona.
Embutido, revuelto de bacalao con pasas, langostinos plancha y pulpo a la brasa para empezar.






El embutido no estaba mal, aunque los hemos probado mejores y hay que decir que las raciones no eran muy abundantes. Los langostinos "ni fu, ni fa"...El revuelto de bacalao excelente, pero lo que nos dejó sin palabras fue el pulpo. Un tentáculo de impresionante grosor cocido en su punto y pasado por la plancha, acompañado de una deliciosa crema de patata con un toque de aceite y pimentón, una auténtica delicia.
Acabados los entrantes, llegaron los segundos: cadera de buey a la piedra para varios y para otros entrecotte, solomillo o caldereta de cordero.
La carne a la piedra muy buena, tierna y jugosa, quizás pecaba de tener cierto exceso de sal, que ya venía sobre la carne.
El entrecotte muy bueno y el solomillo, aunque era excelente estaba demasiado hecho; la caldereta gustó menos.
Algunos echaron de menos una ensaladita o algo de guarnición, la cadera venía sin nada y pedimos unas patatas aparte.






Antes del postre nos invitaron a una Copa de moscatel, bastante mediocre, pero un buen detalle. De postre probamos un rico helado de piñones y un refrescante sorbete de cava, muy bien ambos, también tomamos unos cafés bastante aceptables y un té que, aunque era de calidad, amargaba por exceso de tiempo en el agua, cosa demasiado frecuente en muchos establecimientos.

El precio ascendió a unos 30 euros por persona con vino Gamonal, un Prieto picudo de bodegas Pardevalles, con una relación calidad/precio excelente, además hay que destacar la interesante bodega que tienen.
La Praillona es, a nuestro criterio, un restaurante a tener en cuenta en la montaña leonesa, aunque tiene cosas mejorables.



ENTORNO: 6.5

SERVICIO: 7
COCINA: 7.5
PRECIO: 7
CALIDAD/PRECIO: 7




La Zíngara (Santa Maria del paramo)

En Santa María del Páramo, un pueblo sureño de nuestra provincia, a una media hora de la capital, encontramos este restaurante.

El sitio es perfecto, amplio pero acogedor, con altos techos y enormes paredes, decorado con buen gusto y sin exceso, además tiene un maravilloso patio interior al aire libre que en verano es una delicia.
Los camareros son de los que ya no se encuentran; educados, cercanos, amables e "hipereficientes", algo que cada vez escasea más, estuvieron encantados de atendernos pese a que eran las 12:15 de la noche.

Nos ofrecieron el menú y algunas otras cosas fuera de carta y que sonaban muy bien. Decidimos probar las zamburiñas por recomendación a modo de entrante y luego pedimos un segundo cada uno: chipirones con cecina y chuletón.

Las zamburiñas estaban impresionantes, a la plancha con su chorrito de vino y su ajo y perejil, en su punto justo y ni rastro de arenas...¡¡Perfectas!!


Luego llegaron los segundos, la carne excelente, tierna y en su punto perfecto y los chipirones no estaban mal, aunque no fueron lo mejor de la noche.


Hay que destacar la abundancia de todas las raciones y la gran calidad de los productos consumidos. En esta ocasión no tomamos vino por la conducción y tampoco nos quedó sitio para el postre... El precio ascendió a unos 30 euros por persona con agua y una caña, no es barato, pero lo que comimos lo merece.



Hemos vuelto a La Zíngara en varias ocasiones y nunca nos ha defraudado, hay que destacar que si el presupuesto es ajustado tienen menú del día de lunes a viernes por 11 euros y está de lujo, platos tradicionales con muy buenos productos y muy bien preparados, el servicio es siempre impecable, da gusto ser atendido así.




ENTORNO: 9
SERVICIO: 9

COCINA: 8
PRECIO: 7
CALIDAD/PRECIO: 8.5

Venecia steakhouse (Ponferrada)

Saliendo de Ponferrada hacia Flores del Sil nos encontramos con este sencillo bar en una avenida principal, las excelentes referencias en la red nos han traído aquí. En un primer momento su apariencia decepciona, nos esperábamos algo más moderno y con mas pinta de restaurante, la sensación es de entrar en un "bar de pueblo".
Aunque habíamos reservado, el lugar estaba prácticamente vacio, así que nos acomodaron en el comedor, en la mesa que más nos gustó.

Nos ofrecieron un menú basado, casi exclusivamente, en la carne de vacuno, salvo por unos entrantes, la gama de carnes es muy amplia, desde carne argentina a Black Angus o Wagyu (el mal llamado buey de Kove), pasando por vacas gallegas o terneras del cercano Valle de Fornela. Rápidamente salió el dueño del restaurante a asesorarnos, un chico majísimo por cierto.
No todo lo que está en carta lo tienen siempre y hay cosas que tienen aunque no estén en carta. Te enseña las piezas de carne para que puedas ver el grado de marmoración (grasa entreverada) que tiene y su aspecto y te dice el precio/kg de cada cosa y cuánto, aproximadamente, pesará el trozo que elijas.
Nosotros nos dejamos aconsejar y pedimos una ensaladita de entrante y luego una picaña de Black Angus americano y otra de Wagyu australiano, piezas pequeñitas para probar y un trozo mas grande de lomo bajo de otro Wagyu criado en Burgos.

La ensalada llevaba jamón de pato y unos pimientitos cherry rellenos de queso deliciosos, los cuales ya habíamos probado en más ocasiones, pero lo increible estaba por llegar...


Llegaron las 2 picañas acompañadas de pimientos del Bierzo y patatas...Les sobraba todo, con el sabor de la carne y las escamas de sal negra con las que venía no se echaba de menos nada. La de Black Angus exquisita, pero la de Wagyu...sin palabras.


Y lo más impresionante de todo fue el lomo bajo de Wagyu, nunca habíamos probado nada igual, la grasa se derretía en la boca como si fuese cerdo ibérico pero con el sabor impresionante del buey, alucinamos...





El tiramisú que pedimos de postre también estaba rico, aquí cuidan todos los detalles, estoy convencida de que la calidad es ubicua, pidas lo que pidas.

No pudimos acompañarlo de vino porque había que conducir, pero en otra ocasión hemos de hacerlo ya que tienen una bodega bastante aceptable y, esta carne con un buen vino...

Por último decir que el precio ascendió a unos 33 euros por persona, comeríamos unos 300 gramos de carne cada uno, es cierto que no es una ración excesiva, pero en este caso, preferimos la calidad a la cantidad y desde luego tampoco salimos con hambre, a muchos puede pareceros caro porque, por ese precio, en León, se come un buen chuletón; esto es otra cosa, probad y juzgareis vosotros mismos...

ENTORNO: 5
SERVICIO: 9
COCINA: 9
PRECIO: 6.5
CALIDAD/PRECIO: 8.5

XLVIII Semana Internacional de la trucha

Esta tarde a partir de las 13 horas podreis disfrutar de las 48º jornadas internacionales de la trucha que se celebran en nuestra ciudad.

Tendrán lugar a lo largo del día de hoy en el patio de la Diputación (frente a Botines).

Habrá un concurso  de platos con trucha al que Leongourmet acudirá como jurado, showcooking de 18:00 a 20:00 a cargo de varios conocidos restaurantes leoneses y por último la entrega de premios a las 20:30 horas.

Simultaneamente en muchos locales se servirán platos o tapas de trucha desde 1.50 € (la tapa sin bebida).
Os animamos a entrar en contacto con este alimento con tanta tradición, es todo un símbolo de nuestra provincia.


Hotel-parrillada Monterrey

En Pradorrey, un punto cercano al puerto de Manzanal de la carretera nacional que comunica León con el Bierzo, ahora prácticamente en desuso, encontramos este hotel-parrillada en el que decidimos hacer escala un buen día.

El sitio se nota un poco desangelado, tiene ese aire típico de los lugares semiabandonados que han tenido tiempos mejores y por causas ajenas, casi siempre la creación de nuevas vías, se ven avocados a la subsistencia, sin ninguna expectativa de crecimiento.

La decoración es rústica y necesitaría un nuevo aire, aún así las brasas de la parrilla al fondo, con su olor a leña y el tamaño pequeño del comedor lo hacen un lugar acogedor.

El camarero, muy amable, nos atiende enseguida y nos ofrece exclusivamente la carta ya que, según nos dice, los fines de semana no tienen menú del día.
Hacemos nuestra elección y nos sorprende con un platín de rica cecina, cortesía de la casa, para hacer más corta la espera, un buen detalle.



Poco después llegan los primeros: unos guisantes con jamón bastante buenos y una crema de verduras más bien mediocre, las raciones abundantes, sin ser exageradas.
Lo que esperábamos con ganas era la carne, ya que el olor de la parrilla prometía, llegó una chuleta de mediano tamaño y muy tierna, para mi gusto el fallo fue que estaba macerada en salsa chimichurri, cosa que, con una buena carne de vacuno sobra, en otro tipo de carnes de parrilla si me gustan las salsas, pero ante una chuleta tierna y rica de vacuno, solo tolero unas escamitas de sal maldon, deberían haber preguntado antes de adobar...






El bacalao a la vizcaína decepcionó por no ser desalado, sino fresco, cosa demasiado habitual últimamente, era una buena ración y eran lomos, no estaba mal, pero no era lo que esperábamos.
Acabamos probando una tarta de manzana casera muy rica para acompañar los cafés, en esta ocasión, no tomamos vino, sólo agua que había que coger el coche y la cuenta ascendió a poco menos de 20 euros por persona, un precio acorde con lo consumido. Así queda nuestra puntuación:

ENTORNO: 5
SERVICIO: 7
COCINA: 6
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 6

Casa Amador

En una de nuestras habituales excursiones a la montaña leonesa decidimos visitar el pueblo de Felmín para comer en Casa Amador, lugar del que teníamos buenas referencias.

El sitio es absolutamente pintoresco, parece una casa de pueblo de los años 50-60, el comedor al que nos pasaron es muy pequeño y muy acogedor, sin duda.

El servicio es estupendo, camareras sonrientes, agradables y muy eficientes, una nos recitó el menú del dia que es lo único que ofrecen. Nos decantamos por los garbanzos con langostinos unos y las patatas con costilla otros, de segundo unos bacalao, otros chuleta y otros cordero.

No tardaron en llegar los primeros, raciones superabundantes de las que te dejan la cazuela en la mesa para repetir si apetece. Tanto los garbanzos como las patatas estaban buenísimos.
Pronto nos trajeron los segundos, la chuleta era muy normalita para la carne que se come por nuestra montaña, el bacalao tampoco era gran cosa, estaba bastante insípido y algo blando, el cordero, sin embargo estaba muy bueno, las raciones todas abundanntes sin llegar a exagerar. De postre pedimos tarta de queso, tocinillo y mousse de limón, todos estaban muy buenos. Para beber tomamos cañas.

El precio del menú mas un café y postre fue de algo menos de 20 euros por persona, los postres no entraron en el menú, cosa que deberían avisar. Aún así no nos parece ni mucho menos caro, ya que son platos nada habituales en un menú del día y todos ellos abundantes . Sin ser el mejor de la montaña leonesa se trata de un lugar en el que merece la pena parar.

ENTORNO: 5
SERVICIO: 9
COCINA: 6.5
PRECIO: 7
CALIDAD/PRECIO: 6.5

La Copla

Un viernes por la noche, tras una agotadora semana cargada de trabajo, decidimos comenzar un relajado fin de semana cenando en un sitio con un menú degustación que sonaba muy apetecible. Nos animaron a reservar las buenas críticas leídas en una página que ahora mismo no recuerdo y decidimos reservar una mesa en La Copla, un restaurante situado en la calle Renueva, muy cerca de San Isidoro.

Llegamos y el sitio, que es bastante amplio, estaba totalmente vacio, cosa que nos resultó un tanto extraña un viernes noche, el lugar resultaba un poco desangelado por la falta de ambiente y la extraña decoración que mezcla elementos de distintos ambientes con un gusto un tanto dudoso...

Nos sentamos y echamos un vistazo a la carta, aunque previamente ya habíamos acordado probar el menú degustación, ya que al leerlo en internet ya nos pareció muy de nuestro gusto.
El camarero nos atendió amablemente, estuvo pendiente de nosotros y fue muy rápido en servirlo todo, cosa muy normal si tenemos en cuenta que fuimos los únicos clientes que tuvo que atender en toda la velada.

Lo primero en llegar fue una espuma de boletus con zamburiña glaseada, la espuma sabía básicamenet a leche ideal, quizás tuviese algún átomo de boletus, pero se notaba poco, la zamburiña tenia unos granos de sal excesivamente gruesa que desagradaban al encontrarlos, no nos gustó en exceso y era minúsculo.

Pronto llegó un tomate relleno de cochinillo confitado con jugo de pimientos que sabía a "gocho viejo"que tiraba para atrás, nos pareció unívocamente que no era cochinillo, pero nunca se puede asegurar, desde luego no sabía como otros cochinillos...

El tercer plato fue un lomo de salmonete sobre fideuá de verduras y calamares, el lomo de salmonete sabía a pescado congelado "añejo", la fideuá y los calamares yo no los vi por ningún sitio, tenía de guarnición una especie de habas verdes y un tallarín.

Por último llegó la carne...y menos mal, porque este plato si que estaba bueno, un trozo de buey muy tierno y sabroso acompañado de una pera en almíbar, muy agradable sin llegar al nivel de otras carnes que hemos probado en nuestra provincia.

El postre, llamado "chocolate y pasión" era un bizcocho de fruta de la pasión con una sopa de chocolate blanco y un poco de helado, estaba bastante bueno, tampoco nos quejamos de esto.

Los platos, salvo el buey, son excesivamente escasos, un menú degustación no ha de ser sinónimo de quedarse con hambre y aquí, en general, resultó un pelín escaso.

Lo regamos todo con un Luna Beveride blanco de uva Gewürztraminer, que probamos para
experimentar y nos resultó muy original aunque nos pareció poco apropiado para la carne y decidimos cambiar a un tinto de toro Liberalia Cero que ya conocíamos y nos encanta, no defraudó.

El precio fue de unos 40 euros por persona, nos parece claramente excesivo teniendo en cuenta la escasez y mediocre calidad general de los productos y elaboraciones, desde luego que nosotros, una y no más, hay mejores sitios donde cenar en una ciudad como la nuestra...

ENTORNO: 5
SERVICIO: 7
COCINA: 4
PRECIO: 2
CALIDAD/PRECIO: 4

Casa Remis (Fontanos de Torio)

Nos habían hablado maravillas sobre la carne servida en este restaurante, por lo que decidimos comprobarlo en persona y acercarnos hasta Fontanos.
Se trata de un lugar pequeñito, decorado de forma rústica, todo forrado de madera y con ese olor penetrante a brasa de leña que se extiende por todo el pueblo y resulta deliciosamente evocador... resulta un lugar con mucho encanto y sin duda hay que decir que es muy acogedor.

El servicio nos pareció excelente, una camarera atenta y eficiente nos guió a nuestra mesa y nos ofreció la carta. Para ser sinceros diremos que esta no es demasiado extensa, se limita a varios entrantes y segundos platos, la mayoría pasados por la parrilla, quizás se eche de menos algún primer plato de cuchara para entrar en calor, pese a no haber una excesiva variedad, casi todo resulta muy apetecible.

Tras echarle una ojeada nos decantamos por 3 entrantes para el centro y un segundo por persona.
Lo primero en llegar fueron los pimientos asados con ventresca, nos encantaron, quizás un poco escasos de ventresca, luego llegaron unos exquisitos y tiernos puerros a la brasa, realmente nos sorprendieron. Por último vino un criollo a la parrilla que compartimos y que estaba realmente buenísimo, aquí ya pudimos ver el delicioso toque de su brasa.
Pero lo que realmente nos dejó sin palabras fue la carne, el chuletón de ternera es, sin lugar a dudas, unos de los mejores que hemos probado, la presa ibérica y el cordero también gustaron mucho, pero la ternera se llevó la palma, en nuestra opinión: impresionante.
Acompañamos la carne con un vino de Toro Rejadorada que no nos convenció y cambiamos a un ribera del Duero Durón del 2007 que estaba mejor pero tampoco nos pareció una maravilla.
De postre probamos una tarta de milhojas muy rica y otra, más mediocre, de queso, también nos sirvieron un suave café de puchero.

El precio fue de unos 25 euros por persona, desde luego no se puede decir que sea caro teniendo en cuenta lo que comimos, salimos de allí con ganas de volver cuanto antes...Sin lugar a dudas un sitio altamente recomendable.

ENTORNO: 9
SERVICIO: 9
COCINA: 9
PRECIO: 8
CALIDAD/PRECIO: 8.5

ADONIAS

En pleno centro de León, justo enfrente de la biblioteca pública encontramos este emblemático restaurante, un lugar con una solera que se percibe desde el momento en que entras y subes al primer piso que es donde se situa el comedor.

El restaurante es enorme, pero al estar dividido en un montón de salas la sensación es muy acogedora. La decoración es tradicional con un toque rústico elegante.

El servicio es excepcional, se nota que es gente que lleva mucho tiempo dedicada a tratar al cliente y, sin duda, saben hacerlo. Están pendientes de tí, pero sin agobiar, traen las cosas a su justo ritmo, aconsejan si es necesario...

La carta tiene 4 opciones de menús: 2 menús degustación, 1 menú del día y un menú otoño-invierno donde la estrella es la cecina de chivo. Aparte de los menús tienen una carta bastante amplia de carnes, pescados y entrantes. En nuestro caso la mayoría nos decantamos por el menú del día ya que tiene muchísimos platos a escoger, algunos de los cuales no estaban en carta, como la presa ibérica que a algunos les apeteció probar.

Este menú incluye un entrante que ha de ser escogido por unanimidad en la mesa, en nuestro caso optamos por probar la cecina de vaca que nos gustó bastante.
De primero unos pidieron verduras a la plancha, otros consomé y yo una ensalada de la casa. Todos quedamos contentos, aunque tampoco fueron espectaculares, de los 3 lo mejor la ensalada ya que a las verduras les sobraba un pelín de aceite y el consomé tiraba a salado.
Después llegaron los segundos: un delicioso entrecot de ternera en su punto, unas enormes raciones de presa ibérica, que estaba algo por debajo del punto ideal para el cerdo y bacalao al ajoarriero, he de decir que el bacalao, aunque estaba bueno y era abundante no era desalado, sino fresco, lo cual debería haber sido especificado ya que el ajoarriero es una elaboración más apropiada para el bacalao desalado, este resultaba demasiado suave para una preparación tan "contundente". A destacar el amplio tamaño de todas las raciones.
Por último los postres tarta de queso fresco muy ligera, una rica crema de limón y un flan casero, todos bien.
Lo acompañamos todo con un tinto del Bierzo Luna Beveride, ya que el tinto de la casa no nos convenció, la carta de vinos es bastante amplia, aunque se encuentran pocas opciones con bajo precio.

El precio no llegó a los 30 euros por persona, los menús del día cuestan 21 euros, para ser un menú del día puede parecer caro pero tiene una variedad y calidad de productos que no son habituales en ningún menú "corriente".

Resumiendo el Adonias nos ha parecido un sitio agradable con productos de buena calidad y raciones muy abundantes que tiene unos precios asequibles, no es el mejor restaurante de León, pero sin duda es un sitio al que se puede volver.

ENTORNO: 8
SERVICIO: 8
COCINA: 6.5
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7

El Comedor del monte (Tabuyo del monte)

Atraidos por el atractivo reclamo de un menú degustación micológico, y como el año ha sido de bastante escasez fúngica, decidimos acudir a este pueblo maragato, debemos avisar de que hay una buena tirada desde León.
Tabuyo del Monte está al final de una carretera bastante precaria y la nave-restaurante está al final del pueblo.

Por dentro se trata de un sitio amplio, de 2 plantas. Pese a ser una nave bastante diáfana la sensación es acogedora. Rápidamente nos atiende una agradable mujer que nos da a elegir entre el menú micológico, que la mayoría decidimos probar (a eso íbamos), y otro menú del día con 3 primeros y 3 segundos a elegir, por el que algunos se decantaron.
Algo que nos extrañó bastante fue que en los platos no se especificaba la seta usada sino que todos eran con "setas" sin más. Posteriormente nos explicaron que esto se hace porque están sujetos a la disponibilidad de hongos que haya en cada momento.

Todo empezó a llegar con rapidez, lo primero fue un pastel de setas y una especie de petisú, también relleno de crema con sabor ligeramente fúngico. Ambos estaban buenos, pero sabían muy poco a setas. Luego llegagó un cacito de alubias, supuestamente con setas, aquí si que he de decir que eran vestigiales, estaban suaves y ricas pero no se averiguaba el sabor a hongo por ningún sitio y tan solo se apreciaba alguna raspilla de Pleurotus ostreatus, que era también la seta usada en los entrantes.
Luego nos trajeron una fideuá que no aparecía en carta, pero, según nos dijeron, se reservan el derecho de modificar los platos del menú dependiendo de la disponibilidad, la fideuá no estaba mal, pero aquí si que ni rastro de seta...
Luego llegó el único plato realmente fúngico, se trataba de una Lepista nuda y una lámina de Boletus, pasados por plancha y acompañados de patatas paja. He de decir que las setas sí eran las que decían ser y el plato, aunque muy sencillito, estaba bueno.
Después nos trajeron un pastel de pescado con ¿setas?, la verdad que estaba muy suave y muy bueno pero no sabia a setas en absoluto.
Por último un contundente trozo de morcillo de ternera en su salsa acompañado de...¡sorpresa!...Pleurotus ostreatus...un par de ellos, tampoco hay que abusar...
De postre había varios a elegir pero el que sin duda más nos gustó fue la mousse de frambuesas que ellas mismas cultivan, la tarta de queso no estaba mal y la de manzana muy mediocre.
El vino de la casa está en el límite de poder ser bebido sin gaseosa, por el precio que tiene no se puede pedir mucho más.

Los que pidieron menú del día quedaron contentos, especialmente ricas resultaron las sopas de trucha. También incluido en el precio nos trajeron un delicioso café de puchero y un rico chupito de frambuesa, también de cosecha propia.

He de decir que las camareras son encantadoras, cercanas, eficientes y simpáticas, están siempre pendientes del cliente sin llegar a agobiar en ningún momento.

El precio fue de 24 euros los menús micológicos y 15 los normales, para el menu degustación son precios asequibles ya que son 8 platos e incluyen cafes, chupitos y bebida, además las raciones son bastante espléndidas. El menú normal no se puede decir que sea barato, pero tampoco es caro desde luego.

Resumiendo, un menú rico y abundante pero...¿micológico?, yo llamo menú micológico a uno en el que puedes degustar los distintos sabores de cada hongo, cuyo nombre debe, evidentemente, estar especificado y en el que todos los platos deben tener setas, a ser posible de distintas especies.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 9
COCINA: 6
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 6

La Fania

En la zona de la catedral, en la parte que va a dar al Polígono de San Pedro, encontramos este restaurante-bar de tapas de reciente apertura, en lo que antes era el famoso local GPS.

El aspecto interior es amplio y agradable, decorado con muy buen gusto en una mezcla de estilos que van desde lo rústico a las antigüedades, combinadas con toques más actuales.

El servicio es agradable pero no están demasiado pendientes del cliente, en varias ocasiones tuvimos que esperar y la barra estaba a veces algo desatendida.

Tras tomar unas cañas con sus correspondientes pinchos, decidimos picar algo más y las hamburguesas de buey, que están anunciadas en la parte exterior, ya habían llamado nuestra atención antes de entrar, así que decidimos probarlas.

Llegaron con rapidez, pero ya el aspecto exterior nos decepcionó: demasiado pan y de mala calidad, lo de dentro fue aún peor. Medio tomate "seco"y trozo microscópico de queso brie "reseco", la carne era abundante y parecía buena pero tenia una extraña textura como si estuviese cocida, no estaba demasiado hecha por dentro, pero sí quemada por fuera...un misterio; la sensación que daba era que llevaba mucho congelada y había sido rapidamente descongelada y cocinada a fuego demasiado fuerte por un inexperto...En fin, que desastrosa para ser una hamburguesa "gourmet". Además venía acompañada por unas extrañas patatas que parecían...¿de bolsa calentadas?, no se, la verdad que sólo son suposiciones, pero eran bastante desagradables y grasientas.
El precio con un par de cañas fue de casi 15 por persona...La hamburguesa cuesta 9.50, que se dice pronto. La verdad que entre una de estas y una de las famosas cadenas no sabría con cuál quedarme, pero es probable que el precio me hiciese decantarme por las segundas.
Resumiendo, habíamos estado otras veces en este sitio tomando un vino y una tapa, he de decir que la calidad de las tapas ha ido disminuyendo exponencialmente desde que lo abrieron, al principio eran excelentes, ahora son mediocres y en ocasiones inexistentes, pero tienen bastante variedad de vinos, por lo que puede merecer la pena ir a tomar uno, lo que no tiene perdón son esta mediocridad de hamburguesas disfrazadas de "hamburguesa deluxe", de esas una y no mas...

ENTORNO: 8
SERVICIO: 5
COCINA: 2
PRECIO: 3
CALIDAD/PRECIO: 3.5

Cervecería Torreblanca

Cerca de la Plaza de la Inmaculada encontramos esta cervecería que también cuenta con servicio de restaurante, especializado en comida alemana.
El equipo de Leongourmet decidió desplazarse para poder opinar sobre ella.

El lugar no es muy amplio y el comedor estaba lleno así que nos quedamos en la zona de bar, por suerte no estaba abarrotado y era agradable cenar allí.
Tanto el dueño como la camarera resultaron amables y cercanos en todo momento, nos ofrecieron la carta y aunque no era muy extensa, nos llamó la atención que tuviesen fondue de carne, así que decidimos probarla. Como entrantes pedimos una especialidad alemana de pasta quebrada, crema de queso y cebolla caramelizada cuyo nombre exacto no recuerdo y una salchicha alemana.

Los entrantes estaban bastante buenos y la fondue resultó algo aparatosa para 4 personas, venía con gran variedad de salsas para la carne, pero no resultaron especialmente exquisitas, la ternera era tierna y de buena calidad y el pollo...era pechuga de pollo, sin más. Es algo original, pero poco recomendable para más de 2 personas y totalmente desaconsejado para impacientes.
De postre probamos la mousse de chocolate y el bizcocho de manzana, la mousse muy rica, aunque más bien era un helado y el bizcocho estaba recien hecho y también muy bueno.
Acompañamos la cena con cerveza checa y tostada, hay que destacar que tienen una carta de cervezas muy extensa así como una amplia vinoteca.

El precio fue de poco más de 15 euros por persona, la verdad que bastante barato, quedamos contentos, que no maravillados, es un sitio agradable al que se puede volver.

ENTORNO: 6

SERVICIO: 7

COCINA: 6

PRECIO: 8

CALIDAD/PRECIO: 6.5

Venta de Eslonza (Villafrea de la Reina)

En una parte preciosa de nuestra provincia, denominada Tierra de la Reina, dentro del parque regional de los Picos de Europa encontramos esta pequeña aldea, cuya antigua escuela ha sido rehabilitada en albergue y cuenta también con este restaurante en el que decidimos comer tras una ruta ligera de montaña.

El lugar es bastante amplio, acogedor y decorado de forma "rural", con alguna que otra antigüedad, aperos de labranza...

Los camareros y camareras son todos muy agradables, nos ofrecieron rápidamente la carta que contaba con un buen número de opciones con sugerentes nombres.
Nos costó decidirnos ya que los platos tenían unos nombres que sonaban de maravilla y que ahora no consigo recordar con exactitud, al final nos animamos a pedir un par de entrantes y un segundo por persona. Lo primero en llegar fue la parrillada de verduras, estaban ligeras y en su punto, luego llegó una deliciosa mezcla de quesos a la plancha que nos recordó a la comida mexicana, venía acompañada de nachos, resultó muy abundante. Tras esto llegaron los 3 platos principales: unas costillas adobadas con mojo picón riquísimas, escalopines al cabrales deliciosos y un excelente bacalao confitado, las raciones eran abundantes, pero estaban tan buenas que no pudimos evitar comer demasiado. De postre tratamos de bajar la panzada con un sorbete de cava que estaba también buenísmo, la verdad que todo estuvo genial.

Lo regamos con cerveza aunque hay que decir que tienen muchas buenas opciones de vinos, pero era uno de esos días calurosos en los que apetece más una birra fresca.

Nos salió por algo más de 30 euros por persona, no es un sitio barato pero merece la pena, está todo muy bueno y los platos tienen un toque diferente, dentro de lo tradicional.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 7
COCINA: 8
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 7.5

El Asturiano (Posada de Valdeón)

Pasando un fin de semana en el incomparable marco de los Picos de Europa en su vertiente leonesa, tuvimos la mala suerte de ir a parar a este lugar, atraidos por la perspectiva de unas sidrinas frescas y algo para picar.

Empezamos pidiendo una ración del famoso queso azul de Valdeón, que ya conocíamos y del que somos fans. No nos defraudó y la sidra tampoco, animados por este primer contacto decidimos pedir otro par de botellas y sendas tapas, en esta ocasión de embutido y rabas. Nos imaginamos una buena ración de embutido casero de la zona, ya estábamos oliendo el choricín...No se cómo describir nuestros caretos cuando vimos aparecer al camarero con un plato de loncheados "Revilla" (o similar), yo aún no me puedo creer que fuesemos víctimas de semejante burla en plena montaña leonesa, donde se elaboran posiblemente algunos de los más exquisitos embutidos de la peninsula...Nos quedamos a cuadros, sin palabras, incluso buscando una cámara oculta...Por desgracia no había tal, sólo pudimos ahogar nuestras penas en la sidra y la ración de rabas que eran también bastante mediocres y además no había limón.

Aún impactados e incrédulos por la experiencia de haber comido loncheados de super en la cuna del embutido, decidimos no arriesgarnos a pedir más y pagamos lo que fueron unos 30 euros, un precio bastante aceptable, pero hay cosas que no se pagan con dinero...Una de ellas es la cara que se te queda al degustar el fiambre industrial en plena montaña.

ENTORNO: 7
SERVICIO: 6
COCINA: 2
PRECIO: 6
CALIDAD/PRECIO: 4

Bar Rial (Fabero)

Otra vez por el Bierzo, en esta ocasión os voy a recomendar un sitio que no es propiamente un restaurante sino el típico bar tradicional al que podemos ir a tomar unos vinos o cañas, eso sí, acompañados de unos pinchos de auténtico lujo.
Dependiendo del día podemos probar desde unos tradicionales y exquisitos callos a una tapina de rico embutido, mejillones buenísimos, bravas o lo mejor de todo...El pulpo.
Este si que os aseguro que es de los mejores que he comido, cocido en su punto ideal, acompañado de un perfecto cachelo (patata cocida) y espolvoreado con pimentón picante...Una delicia
El precio, pues de risa ya que la tapa es gratis y ya sabemos que los cortos en los pueblos son regalados.
El servicio sólo puedo decir que inmejorable simpático, eficiente y amable, gente maja, maja...
Así que sin duda os recomiendo que, si tenéis ocasión de pasar por Fabero estas vacaciones, no dejéis de acercaros a tomar algo al Rial, cerca de las piscinas, os aseguro que merecerá la pena y no podréis dejar de pedir una tras otra para degustar esos pinchos.

ENTORNO: 6
SERVICIO: 9
COCINA: 9
PRECIO: 10
CALIDAD/PRECIO: 9

Pizzeria Sapori di Napoli

Al final de Nocedo, muy cerca de la Universidad encontramos esta nueva pizzería de reciente apertura.

El interior no es muy grande, la cocina está a la vista y el olor no es demasiado agradable, da la sensación de que no está muy bien ventilado, no resulta demasiado acogedor, así que preferimos quedarnos en su amplia terraza, ideal para las noches cálidas.

La camarera, no demasiado rápida, nos trajo la carta que consta básicamente de pizzas y ensaladas. Encontramos bastante variedad de opciones aunque los ingredientes se repiten mucho, pero están muy bien combinados. Nos decidimos por pedir unas cuantas pizzas para compartir, en nuestro caso encargamos una por persona, son algo abundantes para ser individuales, pero tampoco es excesivo, yo creo que es lo ideal para personas de buen comer.

No recuerdo bien los nombres concretos de las pizzas, salvo la putanesca que lleva anchoas y alcaparras y la mediterranea lleva gambas, también hubo una con rúcula y cecina y otra de chorizo y peperoncino, un calzone...Ya hemos ido varias veces y tengo que decir que nos encantan estas pizzas, la masa es ideal y los ingredientes, como ya dije, abundantes y bien combinados, unas pizzas excelentes.

El precio anda por los 8-10 euros, según la pizza elegida, es muy buen precio ya que son abundantes y con productos de buena calidad.
Por ponerle una pega a esta sitio diré que da la sensación de que necesita a alguien más atendiendo mesas ya que siempre que hemos ido, está bastante lleno y la bebida se hace esperar...
Por lo demás es un sitio del que ya somos asiduos.

ENTORNO: 5
SERVICIO: 5
COCINA: 8
PRECIO: 9
CALIDAD/PRECIO: 7

La Concha

En el Barrio del Crucero, cerca del parque de Quevedo, encontramos este famoso restaurante especializado en pescados y mariscos.

El aspecto es un poco desfasado, en su día debió ser un lugar elegante, pero la decoración y mobiliario han quedado un poco anticuados, otra cosa que en principio resulta un tanto extraña es el hecho de que el comedor se encuentre situado en un sótano, sin ventanas. No obstante ni mucho menos estoy diciendo que sea un sitio desagradable, no lo es en absoluto, es un comedor amplio y correcto.

El servicio es "hipereficiente", se nota que los camareros están tranquilos, sin excesivo apuro y eso hace que estén pendientes en todo momento sin resultar en absoluto cargantes, personalmente calificaríamos el servicio como excelente.

La carta es bastante amplia, destacando mucho los productos del mar, aunque también hay unos cuantos platos de carne y un montón de raciones y entrantes muy apetecibles.
Nos decantamos por unos entrantes para compartir y un segundo, como es habitual en nosotros.

Eramos muchos y como entrantes se decidió pedir cecina, calamares y mollejas. Como segundos unos pidieron la parrillada de mariscos, otros se decantaron por pescado o solomillo.

Los entrantes muy abundantes y riquísimos destacando las mollejas guisadas que estaban deliciosas, los segundos impresionantes por abundancia y sabor, de la parrillada destacaron las cigalas, navajas y zamburiñas, pero en general todo exquisito y muy bien preparado, en la plancha con su toque de ajito y su vino blanco, poco hecho, al estilo cantábrico...perfecto. Lo mismo opinaron sobre el rape, la lubina, la merluza y el solomillo, no hubo nada que no estuviese bueno y fresco.
Como postres se pidieron tarta de milhojas y de queso, mucho mejor la primera.

Lo regamos todo con sidra Trabanco que estaba a una temperatura ideal, también hubo quien pidió un Viña Esmeralda que resultó muy agradable con los platos de pescado.

El precio rondó los 30 euros por persona, sin ser barato es un precio excelente para la abundancia y calidad de productos que comimos, si bien hay que tener en cuenta que pedir sidra en lugar de vino también abarata los costes considerablemente. No obstante he de decir que la relación calidad/precio nos parece excelente, sin duda volveremos por allí...

ENTORNO: 5
SERVICIO: 8.5
COCINA: 8
PRECIO: 7.5
CALIDAD/PRECIO: 8

La Fragata (Ponferrada)

En la localidad de Santo Tomas de la Ollas, colindante con Ponferrada, en un entorno industrial, muy cerca de la carretera, encontramos este mesón de apariencia humilde, especializado en pulpo.

El interior es, como ya he dicho, de apariencia humilde, recuerda al típico restaurante portugués de carretera, desde luego no es un lugar adecuado para una comida elegante. Llegamos a las 2 y 15 y nos toca esperar por la mesa, tenemos nada menos que 12 esperando delante, el local no permite hacer reservas luego no existe otra opción que la de la larga espera...Pero nunca sospechamos que tuviera que ser tan larga, tras la primera hora empezamos a impacientarnos, cayeron un par de cañas sin una mísera tapa para calmar los apetitos a esas horas de la tarde, pero ignorábamos que nos quedaba aún casi otra hora más de espera...Bueno, tras 1 hora y 45 minutos de reloj, por fin ocupamos una mesa en un patio interior cubierto.

La carta está reducida a unas cuantas raciones, nos decantamos por una de embutido, mollejas y pulpo con cachelos de plato fuerte para todos, todo lo larga que fue la espera cambió por completo a la hora de traer los platos, los cuales llegaron casi de inmediato.

El servicio fue simpático y eficiente en todo momento, nos atendió un chico muy agradable que nos aconsejó y sirvió estupendamente.

Las mollejas en salsa resultaron algo realmente exquisito, sin duda para nuestro gusto son las mejores que hemos probado, guisadas con su toque picante y una consistencia perfecta. El embutido no fue nada del otro mundo pero bastante abundante. Tras estos entrantes llegaron 2 gigantescas fuentes de pulpo con cachelos que tenían una pinta impresionante y no decepcionaron en absoluto, tanto el pulpo como los cachelos estaban de 10. Cocido en su punto, con la sal adecuada, nada pelado y sobre todo, se notaba que era pulpo negro cantábrico y de buen tamaño, no como las minúsculas raciones de pulpo rosado del Mediterráneo o el Atlántico de tentáculos delgaduchos y cortados "al bies", al que nos quieren acostumbrar en muchos sitios, que es de una calidad muy inferior. Las raciones eran tan enormes que fue imposible acabarlas pese a que estaba delicioso, el pan con el que lo acompañamos era también riquísimo.

De postre pedimos tarta de queso y de hojaldre, la de queso normalita y la de hojaldre riquísima. Lo regamos todo con tinto del Bierzo Peique bastante aceptable y con buena relación calidad/precio.

La verdadera sorpresa llegó a la hora de pagar, ya que no llegamos a los 15 euros por persona, algo totalmente insólito, en estos tiempos y teniendo en cuanta la cantidad de pulpo de excelente calidad que nos pusieron.

Aún así he de decir, que si tengo que esperar 2 horas por una mesa me lo pensaré mejor antes de volver, deberían organizarlo de otra forma y aunque tengan algún cliente menos al día, éstos quedarán mucho más satisfechos. Pero, salvando este detalle, desde luego que es un sitio muy a tener en cuenta y con una relación calidad/precio inmejorable.


ENTORNO: 2
SERVICIO: 8
COCINA: 8
PRECIO: 10
CALIDAD/PRECIO: 7.5